El pesidente de PNV, Arzalluz, y su chofer paseaban por una carretera cuando súbitamente atropellaron a un cerdo, matándolo instantáneamente. Arzallus le dijo a su chofer que fuera a la granja para explicarle al dueño lo sucedido.
En Bilbao todo tiene… otro tamaño
Se encuentra Iñaki a Aitor, que va rodando por la calle un enorme barril:
En la MIR, dos astronautas vascos:
El hijo de Arzallus se va a casar con una chica de Madrid y, como no tiene experiencia, le pregunta a su padre:
Un vasco está abonando con estiércol un campo de fresas. Un amigo le dice:
Está Saddam sentado en su oficina un día pensado como tomarle el pelo a los inspectores un rato más, cuando suena el teléfono…
Todos los periódicos hablan hoy de lo mismo y, sorprendentemente, no es ni de ETA ni de Bin Laden. Por una vez, nos han dejado descansar la mente para pensar en el recién descubierto paraíso terrenal de Nueva Guinea, donde hay múltiples especies exóticas antes jamás vistas, los pollos no tienen virus raros y las vacas todavía no están locas.
Curioso anuncio en El Correo de este domingo: empresa de postres necesita cuatro mujeres para contratarlas “para toda la vida”. Obviamente, hay gato encerrado: las interesadas tendrán que cobrar poco (900 euros al mes) y abonar 18.000 euros para comprar acciones de la compañía que encima les hace el favor de darles un puesto de trabajo.
Para los bilbaínos, el cielo se llama Sopelana, la localidad en la que mejor se vive de toda Euskadi (lo dice el Eustat) y la que tiene las mejores playas del entorno. Su principal problema es el acceso por carretera, que no ha evolucionado desde que Franco dejó este mundo.
