Alerta en la Universidad de Deusto
Interesantísimo el reportaje de este domingo de César Coca en El Correo sobre el descenso de las matriculaciones en las universidades. No sólo porque el autor sea uno de los mejores periodistas vascos sino también porque es la primera vez que veo que un tema tan importante se saca a la palestra. Las universidades vascas están en crisis y probablemente requieran una restructuración.
¿Qué ha ocurrido? Algo tan simple como que ha descendido la demanda como consecuencia de que la baja natalidad ha reducido el número de alumnos en las aulas. Me consta que en carreras como Derecho ya no hay numerus clausus en Deusto sino más bien lo contrario: las aulas están medio vacías.
Al mismo tiempo, la oferta educativa se ha incrementado y hoy hay más facultades y universidades. Mondragon, por ejemplo, no existía hace algunos años. En Madrid la cosa es todavía más compleja, pues allí se han creado centros privados a destajo.
Este tipo de situaciones eran previsibles. En mis tiempos de estudiante universitario todo el mundo sabía que estábamos en pleno baby boom y no entrábamos en clase. En mi curso creo que llegamos a ser más de 300 y era preciso madrugar para coger sitio. No hablo de llegar quince minutos antes sino de una o dos horas.
En esos tiempos, las universidades hicieron caja y perfectamente podían haber invertido en el futuro, cuando menos para diferenciarse de la competencia. Hablo de las privadas, porque las públicas suelen seguir otro ritmo. ¿Pero qué hizo Deusto? Poco o nada, salvo crear más infraestructuras físicas. Es decir, abrir más aulas.
Siempre me pregunto por qué Deusto no invirtió en disponer de profesores anglófonos, cuando impartir clases en inglés habría colocado a esta universidad en el pelotón de cabeza. Eso sí, se impulsó bastante el programa Erasmus que, cuando menos, ha servido para que algunos alumnos hayamos vivido una estancia en el extranjero. Por cierto, que el principal responsable de esto último fue Jaime Oraá, el actual rector, que me consta que sí tiene voluntad de cambiar las cosas.
Una de las cosas en las que siempre se invirtió muy poco es en marketing relacional. Nunca entenderé por qué no se han potenciado desde la universidad las relaciones entre ex alumnos. Sí se ha hecho en la Comercial, pero como si de un oasis se tratara. La única explicación que se me ocurre es que las facultades siguen dominadas por grupúsculos de profesores que normalmente tienen sus propias empresas y que sólo conciben Deusto como un elemento para alcanzar mayor prestigio.
Esto es un cáncer que sólo se podrá curar con una profunda restructuración. Deusto necesita no un retoque sino una convulsión. Me temo que va a hacer falta cambiar a gran parte del profesorado por otro familiarizado con las nuevas tecnologías, que hable inglés y que los exámenes se hagan a libro abierto. Al menos tenemos clara la medicina…
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