De cómo Grúas Usabiaga tuvo que ‘innovar’ para tirar el edificio Windsor

Corría febrero de 2005 y el edificio Windsor de Madrid había ardido por completo. La reconstrucción era imposible, así que las autoridades y los propietarios, la familia bilbaína Reyzabal, decidieron derribarlo. El trabajo se adjudica a Grúas Usabiaga, la única empresa que disponía de material mecánico para realizar una demolición de esta naturaleza, ante la imposibilidad de usar explosivos.

El éxito fue total. La firma vasca consiguió terminar el derribo dos meses antes de lo previsto y sin dañar a ninguno de los edificios colindantes. Usabiaga creó para este trabajo una nueva filial, Demoliciones Usabiaga, que ideó un nuevo sistema de demolición basado en excavadoras y grúas controladas a distancia. Los detalles se pueden leer aquí.

¿Y cómo aprendió Usabiaga a demoler edificios? Esta es la historia menos conocida. En diciembre de 2004, un mes antes, la empresa de Ordizia había llegado a un acuerdo con el Gobierno Vasco para derribar el hospital de Leioa, un imponente edificio construido en los setenta y que nunca llegó a utilizarse. Allí, Usabiaga pudo experimentar con este tipo de trabajos, un negocio que no hará sino crecer en el futuro.

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27/06/2007 • Escrito por José A del Moral
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