Carta abierta al ciclista Ibarretxe

Acabo de estar en Barcelona. Su alcalde ha llenado la ciudad de carriles bici y ha puesto en marcha un sistema de alquiler de bicicletas por tramos de 30 minutos con tarifa plana anual. Me ha parecido genial. Y no entiendo por qué en Euskadi no podemos tener algo similar en forma de bidegorris. Por eso escribo este post dirigido a nuestro lehendakari en su vertiente ciclista.

Bicing Barcelona

Sacar la bici a las calles vascas es un permanente suicidio. Y no hablo de hacerlo a diario sino de utilizarla el fin de semana. Los árcenes, cuando existen, no son transitables y en ciudad es imposible circular sin darse al menos un susto. La única opción es pedalear en grupo o recurrir a la mountain bike, como hace un número creciente de ciudadanos.

Pero lo que más me preocupa es el posible uso cotidiano de la bici como medio de transporte. A día de hoy es imposible en ciudades como Bilbao. En Donostia y en Vitoria-Gasteiz existen más bidegorris y hay más ciclistas en las calles. Bilbao tiene planes permanentes para crear infraestructuras para ciclistas pero no acaban de ver la luz, aunque me han dicho que Julia Madrazo quiere hacerlo de verdad.

Es más. Recuerdo que en su día se llegó a cerrar un carril-bici, el de Sabino Arana, por falta de uso. No me extraña, pues no servía para ir a ningún sitio. Por si fuera poco, somos muchos los vascos que tenemos que cruzar varios municipios para ir a trabajar, así que no vale con que unos pueblos tengan bidegorris y otros no. Esto, como las carreteras, debe venir de las diputaciones forales, aunque el Gobierno Vasco se les ha adelantado, impulsado por el parlamentario y blogger Oscar Rodríguez.

Luego está el problema de los robos y de los aparcamientos de bicis, que simplemente no existen. ¿Qué hacer? Innovar, eso que ahora nos piden que hagamos todos. También podían aplicarse el cuento nuestras instituciones, que tan ágiles andan para construir grandes y multimillonarias infraestructuras. Barcelona, Sevilla o Pau ya lo han hecho. Si tú quieres ir de un sitio a otro en Barcelona, coges una bici de uno de los aparcamientos situados estratégicamente por toda la ciudad y después la depositas en otro parking.

Puedes usarla durante un máximo de 30 minutos. Si necesitas ir más lejos, la aparcas y coges otra. El objetivo es que las bicicletas circulen por la ciudad. Y todo ello a un precio muy competitivo: una tarifa plana anual de 24 euros. ¡Una maravilla!

¿Por qué no lo aplicamos en Euskadi? Ibarretxe, sé que es una competencia municipal o foral, pero tú eres ciclista, y bien podrías impulsar un plan para que Euskadi esté repleta de bidegorris. Lo de las bicicletas de alquiler lo puede gestionar perfectamente una empresa a la que se le permita usar el suelo público. Al fin y al cabo, no hay mejor plataforma publicitaria que un vehículo que está circulando constantemente por la ciudad. De hecho, en Barcelona el servicio lo gestiona JC Decaux.

27/11/2007 • Escrito por José A del Moral
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