Mientras la mayor parte de las empresas vascas, y especialmente todas las relacionadas con la automoción, están pasando por sus peores momentos, hay algunos sectores que sobreviven sin dificultades. Es el caso del ferroviario, representado especialmente por CAF, que no sólo no despide sino que acaba de anunciar su intención de contratar a 140 nuevos trabajadores, además de convertir en fijos a otros 400 eventuales.

La firma de Beasain es un caso que realmente merece estudios en profundidad. No es una cooperativa pero sus principales accionistas son, junto con las cajas y la familia Entrecanales, los propios empleados. Y esto es muy reciente, pues en sus orígenes la compañía nació de la mano de varias familias nobles: el marqués de Urquijo y el duque del Infantado, ambos de origen vasco aunque con residencia en Madrid.

Su cliente también es muy especial: administraciones públicas que pretenden mejorar el transporte público. Quizás por ello la empresa va tan bien en un momento en que parece que se van a retirar vehículos de las calles. Aunque también esto le ha obligado a recurrir a métodos comerciales no siempre muy ortodoxos, como explicó Iñaki Anasagasti, aportando nombres y apellidos, hace un par de años.

CAF, que también tiene plantas en Zaragoza e Irun, ganó el año pasado 105,7 millones de euros, un 21% más que en 2007. Las exportaciones suponen el 41% de su facturación. Sus principales productos son los trenes de alta velocidad, los de metro y los tranvías.

La empresa guipuzcoana es hoy uno de los líderes mundiales en su materia y tiene clientes en todos los continentes menos en Oceanía. Se puede montar en sus trenes en ciudades tan diversas como Edimburgo, Antalya, Argel, México DF, Santiago de Chile, Sao Paulo, Nueva Delhi, Madrid, Amsterdam, Bruselas, Roma y, por supuesto, Bilbao.

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