michael_porterLos clusters regionales fueron un desarrollo conceptual del profesor norteamericano Michael Porter (ver foto), que consiguió convencer al consejero vasco Jon Azua para que los implantara en Euskadi. Han sido alabados por unos e ignorados por otros y hoy, casi 20 años después de su creación, se encuentran en el ojo del huracán.

No hay que olvidar lo que dijo el año pasado Guillermo Ulacia, presidente de Gamesa: “Hay que darle un giro al esquema de ‘clusters’ que se ha manejado hasta ahora y hacerlo más transversal”. Además, la semana pasada, uno de los principales, Gaia, rompió por completo su concepción de cluster regional al abrirse a la incorporación de empresas no vascas. Es cierto, en cualquier caso, que se trata, junto con el de máquina-herramienta (AFM), del único que existía previamente, puesto que su origen está en la Asociación de Industrias Electrónicas del País Vasco, creada en 1983.

Los clusters tienen sentido en sectores en que hay un grupo de empresas fuertes, a las que se califica como tractoras, y que pueden generar riqueza en su entorno. Ha sido claramente el caso de los de energía, aeronáutica (Hegan) y electrónica (Gaia). Empresas como Iberdrola, Gamesa, Sener, ITP, Ikusi, Fagor, Solac, Arteche, Ingeteam u Ormazabal han impulsado la creación de otras más pequeñas, a partir fundamentalmente de la subcontratación.

Quizás también haya sido el caso del de automoción, Acicae, aunque aquí siempre se ha echado de menos la presencia de un gran fabricante de automóviles, con la honrosa excepción de Mercedes. Pero otros clusters, como los relacionados con el Puerto de Bilbao, el conocimiento, el papel o el medio ambiente, me temo que no han conseguido fomentar industrias potentes en su entorno.

Hay otros sectores que se han desarrollado sustancialmente en Euskadi, como el de las energías renovables o el de la seguridad informática, sin tener una asociación que agrupe a las compañías del sector. Por si fuera poco, la crisis actual demuestra que los problemas de una industria tienen más que ver con las circunstancias internacionales que con las locales.

La necesidad de los clusters regionales ha quedado, por tanto, en entredicho. De ahí que Gaia, asesorada por el consultor de turno, se plantee ahora salir al exterior y buscar nuevos socios. Es un paso valiente, aunque creo que el debate de fondo que debería abrir es si su futuro pasa por seguir creciendo o por volver a sus orígenes, la electrónica.

(Actualización 25.09.09) El último informe sobre competitividad de Orkestra incluye una interesante definición de lo que es un cluster: “Significa ir más allá de un enfoque empresarial o sectorial, integrando a distintos agentes que comparten un vínculo único que les permite generar valor. Para las empresas, ello supone entender que parte de la ventaja competitiva de la empresa se encuentra fuera de ella e incluso fuera del sector, y actuar para gestionar este aspecto. Para los gobiernos, la clusterización supone un cambio importante en el diseño de sus políticas, con una clara orientación a políticas más bien microeconómicas y de desarrollo de activos específicos. Para los agentes implicados en el desarrollo regional y local, esta visión supone dar el salto de la oferta de servicios a la generación de capital social
y redes para la colaboración. La clusterización tiene la ventaja de que permite apreciar las oportunidades de coordinación y mejora mutua en áreas de interés común, sin que ello vaya en detrimento de la competencia y la rivalidad”.

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