sindicatoAnda la cosa revuelta en las empresas de artes gráficas Lember y Grafman. Hartos de perder dinero, los dueños han decidido cerrar la persiana. Y es ahora cuando los trabajadores se han dado cuenta de que los sindicatos, que se oponían hasta ahora a realizar ajustes laborales, han sido demasiado radicales.

Es difícil contar las circunstancias de este caso sin conocer todos los detalles. Pero el relato de Deia permite intuir que los gestores de las empresas llevaban meses tratando de prescindir de más de la mitad de la plantilla para poder mantenerlas en marcha. Parece que al presentar el ERE se les “olvidó” adjuntar las cuentas y el juez lo rechazó.

Pero además, las reuniones con los sindicatos habían sido infructuosas. Así que parece que los dueños han decidido combatir la radicalidad sindical con una decisión patronal extrema: el cierre completo de la actividad. Y es ahora cuando los trabajadores parecen dispuestos a aceptar el ajuste laboral.

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