gonzalez_eduardoEl pan es otra de esas industrias que nacieron en Bizkaia y que sucumbieron en los setenta y ochenta, a medida que la liberalización económica se cargaba todos los negocios que no habían evolucionado. Sin embargo, en este caso hay un empresario vasco que sigue destacando a nivel estatal. Es Eduardo González González, el rey del pan, a través del Grupo Orio.

Su acierto fue comprar una empresa en crisis, Harino Panadera, para sacarla adelante y, a través de una serie de fusiones, convertirla en un líder estatal. A día de hoy, el Grupo Orio es la principal cadena de panaderías, con presencia importante en Euskadi, Madrid y Cataluña. Opera con las marcas Orio, Harino Baguette y Panypast.

Curiosamente, lo de Orio no tiene nada que ver con la localidad guipuzcoana sino con el apellido del fundador de la empresa, José Pedro Orio, un pastelero riojano que es especialmente popular en Madrid, donde tiene su sede oficial el Grupo Orio. Pero su participación es ahora minoritaria. Los que “cortan el pan” son Eduardo González, su hermano Valeriano y Alejandro Gómez Vielba, a través de un complejo societario diseñado por el abogado Antón Hernández Zubizarreta.

La Compañía de Molinería y Panificación Harino Panadera nació en Bilbao en 1902 de la mano de la familia Irala, de la que desciende el actual presidente de la BBK, Xabier de Irala. Su objetivo era producir harinas y pan, para lo que fusionaron varias empresas que hasta entonces lo hacían de manera artesanal y se abrió una enorme fábrica en Bilbao. Trabajaban en ella tantas personas (llegaron a ser hasta 1.000) que el propio fundador, Juan José Irala, construyó casas para ellos. De ahí surgió el barrio de Irala, en el que por decisión de su promotor estaba prohibido abrir tabernas.

A principios del siglo XX la industria harinera era una de las más potentes. Poco después se construiría en Zorroza la fábrica de Grandes Molinos Vascos, cuyo imponente edificio todavía destaca junto a la ría. Y es que se consumía mucho pan y para elaborarlo se traían cereales que después se molían. En Irala había silos para almacenar el grano, molinos para producir harina, hornos y un acceso directo al ferrocarril.

Pero el consumo de pan fue hundiéndose. Prácticamente cayó a la mitad entre 1950 y 1970. A día de hoy, no supone ni un 2% del gasto total familiar, cuando antes podía llegar a ser la mitad. Por si fuera poco, en los setenta se liberaliza, de tal forma que cualquiera pudiera elaborarlo y venderlo. Hasta entonces había estado regulado, tanto en precio como en tamaño, y sólo se podía comercializar en “despachos”.

Para poner la guinda, su fabricación se revoluciona con los hornos de pan caliente, que permiten producirlo en cualquier tienda. Harino Panadera fue incapaz de adaptarse a estos cambios y entró en suspensión de pagos en 1983. Sus propietarios eran entonces miembros de la familia Artiach, los de las galletas, que habían tomado el mando de la empresa tras la huida de los Irala por el triunfo franquista en la Guerra Civil.

La suspensión de pagos de Harino Panadera fue una de las más largas de la historia, hasta el punto de que hubo que buscar un nuevo nombre para ella: “quiebra en continuidad”. Duró casi diez años. Hasta que la compraron los hermanos González con el fin de explotar sus dos principales valores: las propiedades inmobiliarias y la red de 300 despachos de pan. La marca prefirieron abandonarla progresivamente. La fábrica se trasladó a Zamudio, donde los terrenos son más baratos, y cambió de nombre: Bready’s Factory. El pan es ahora uno más de sus productos.

¿Y quién es Eduardo González? Se sabe muy poco de él, aunque aparece habitualmente en las crónicas sociales de El Correo junto a su mujer, Mirari Anasagasti, prima del ex diputado del PNV. Hay incluso una foto suya en Internet. Es aficionado a los toros, hasta el punto de que se ha convertido en ganadero y suele frecuentar todas las corridas que se celebran en Vista Alegre, la plaza que está precisamente al lado de la antigua fábrica de Harino Panadera.

Eduardo González no es el único panadero de éxito que hay en Euskadi. Otro muy destacado es Esteban Bizkarra, un galdakaotarra que emigró a EE.UU. (fue pastor en Idaho) y, a su regreso, abrió una fábrica de pan en Usansolo. Hoy tiene 30 tiendas en Bizkaia y Cantabria bajo la marca “Bizkarra” (la mayoría franquiciadas) y una valiosa colección de coches antiguos que incluye Jaguar, Rolls Royce, Cadillac, Mercedes, Hudson, Ford o un Citroën de 1922. Gracias al pan.

Y éste sería un ranking aproximado de empresas vascas dedicadas al pan y la bollería en general:
1. Brioche Pasquier Recondo Irún. Es de capital francés. Facturó 40,8 millones de euros en 2006.
2. Donut Corporation Vitoria: 15,7 mill.
3. Bready’s Factory + Zamupan (Grupo Orio): 11,3 mill.
4. Illargui (Urretxu): 7,6 mill.
5. Pastelerías Urrestarazu (Basauri): 5,3 mill.
6. Menesa (Trapagaran, aunque opera fundamentalmente en el norte de Burgos): 4,9 mill.
7. OgiBerri (Lezo), que pertenece a la familia Altuna: 4,6 mill.
8. Artepan (Vitoria-Gasteiz): 3,4 mill.
9. Bizkarra (Galdakao): 3,2 mill.
10. Usubiaga (Arrigorriaga): 3 mill.
11. Lemona (Lemoa), que pertenece a los hermanos Baldellou: 2,7 mill.
12. Gorbea (Vitoria-Gasteiz): 2,28 mill.
13. Ocio y Compañía (Barakaldo): 1,9 mill.
14. Okintza (Bilbao): 1,6 mill.
15. Panificadora de Ayala (Amurrio): 1,15 mill.
16. Panificadora La Moderna (Mungia): 1,1 mill. (2000)
17. Asuaberri (Erandio): 0,9 mill.
18. Panadería de Azaldegui (Getxo). Está en regulación de empleo: 0,9 euros
19. Okinder (Getxo): 0,8 mill. (2003)
20. Baceta (Galdakao): 0,8 mill.

(Actualización 5.12.09) Con la fusión de Lekuona y Labeak se crea el segundo grupo de panaderías de Gipuzkoa, por detrás de Ogi Berri. Contará con 21 tiendas, entre panaderías y pastelerías. Además, las dos empresas están invirtiendo en nuevos productos, de la mano del centro tecnológico Azti.

La foto de Eduardo González es de la revista Dato Económico.

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