alakranaMe sorprende mucho la naturalidad con que políticos y medios hablan estos días de la “negociación” con los terroristas que han secuestrado el pesquero bermeano Alakrana. Es aún más chocante cuando los que lo hacen condenarían cualquier diálogo con ETA. Analicemos el tema a fondo.

Para realizar un análisis objetivo, hay que tener en cuenta estos datos:

- Los piratas sólo quieren lucrarse. Un terrorista, en teoría, busca un objetivo más metafísico. Es, por tanto, más fácil resolver un problema de piratería que uno de terrorismo.

- Negociar con un pirata (generalmente también con un terrorista, aunque esto es más matizable) que usa la fuerza bruta es lo menos apropiado, si se quiere evitar que el mal se repita. Lo ideal como sociedad sería dejar que cumplan con su amenaza, destruyan el barco y arrojen a los pescadores a los tiburones. Sólo de esta forma se desalienta al que quiere seguir el mismo camino. Esta es la visión racionalista.

- Desde un punto de vista humanitario y, por tanto, más sentimental, hay que hacer todo lo posible por salvar las vidas humanas. Todo lo posible implica pagar un rescate. Es lo que todos los políticos parecen dar por hecho en España. Esto explica por qué el Gobierno ha creado una “comisión de coordinación” para tratar el caso. Obviamente, luego nos venderán la moto de que el rescate lo habrá pagado la compañía armadora.

Ahora apliquemos la misma lógica al tema de ETA:

- Los terroristas, generalmente, quieren lograr la independencia de Euskal Herria (Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Iparralde). El socialismo de la alternativa KAS parece haberse quedado en el camino. De todas formas, no hay que olvidar que para acabar con ETA a través de una negociación también habrá que pasar por caja, dado que será preciso buscar un “trabajo” para los ex terroristas que quieran reinsertarse en la vida laboral.

- Desde un punto de vista racional, lo mejor es no hacerles ni caso y dejar que sigan matando, hasta que un día se cansen. Es lo que el ministro del Interior nos dice que está ocurriendo.

- Desde un punto de vista humanitario, hay que hacer todo los posible por salvar vidas y negociar con los terroristas para tratar de darles lo que piden a cambio de que dejen de matar. El famoso diálogo, vamos.

El paralelismo es enorme. Y la solución no es obviamente ni la más racional ni la más humanitaria. Lo que me sorprende es que, cara a la opinión pública, con el tema de ETA las instituciones empleen un discurso puramente racional y duro. Y sin embargo, con el Alakrana seamos tan humanitarios y, por ende, tan débiles. ¿Por qué crees que ocurre esto?

Foto: Tunaseiners

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