Sorprendido me he quedado de que se sorprenda. Ignacio Casado, director de Sgae en Euskadi, admite que su organización sufre “una impopularidad enorme” pero cree que es injusto. Y para explicarlo no se le ha ocurrido mejor idea que comparar a la Sgae con un sindicato y a la sociedad con la CEOE (Conferderación de Organizaciones Empresariales).

“Es como si a la CEOE le molestaran y plantearan que no existieran (los sindicatos), que los trabajadores se defiendan individualmente”, ha dicho a un periodista del diario Noticias de Alava. Dicho de otra forma: los ciudadanos somos unos explotadores de los pobres músicos, que para protegerse se refugian en la lujosa sede de la Sgae en la Gran Vía bilbaína.

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