El paro y los engaños de las estadísticas
Me encantan las estadísticas. Soy capaz de pasarme horas mirando datos. Pero también reconozco que las estadísticas son maquillables hasta más no poder. Es lo que, al parecer, ocurre con los datos del paro, tal y como reflejaba un reciente artículo de José Luis Galende en El Correo.
Denunciaba el periodista que Eustat e INE ofrecen estadísticas del desempleo que varían no en unas décimas sino en casi el doble. Mientras el ente autonómico calcula la tasa de paro de la CAV en un 3,6%, el organismo estatal lo eleva hasta el 6,5%. Los datos del Inem también son distintos, pero esto siempre ha sido así ya que sus cálculos no proceden de encuestas sino de las personas directamente inscritas, que está claro que no son todas.
¿A qué se debe semejante diferencia? Curiosamente, Galende sólo aporta una razón que no parece suficiente para justificar la abultada diferencia entre encuestas: Al parecer, Eustat apenas tiene en cuenta a los inmigrantes residentes en Euskadi y, al parecer, entre estos hay muchos parados. Pero alguna otra razón debe haber. Algo puede tener que ver la metodología. El INE realiza menos encuestas que Eustat: 3.510 frente a las 13.500 del ente vasco.
