Las empresas más antiguas de Euskadi

La empresa más antigua del mundo es el hotel japonés Hoshi Ryokan, que data del año 718 (hasta el año pasado lo era la también nipona Kongo Gumi). Siempre había tenido curiosidad por saber cuáles son las compañías más viejas de Euskadi que aún sobreviven, así que me puse hace unos días a investigar. Sin acceso a archivos históricos pero con la ayuda de Internet, dos artículos de Diario de Navarra y Noticias de Gipuzkoa y algunos libros, he generado una lista que creo que es bastante completa.

Como conclusión, hay que destacar cinco fenómenos paralelos que se producen en Euskadi a lo largo de la historia y que están detrás de las principales empresas que aparecieron a lo largo del siglo XIX:

1. La pesca y el espíritu cooperativo de los pescadores. Las cofradías de ciertos puertos nacen en la Edad Media, en muchos casos ligadas a la caza de la ballena. La más antigua de todas es la de Hondarribia, con 646 años de existencia, según la Cámara de Gipuzkoa. Su función era vender al por mayor pescado, crustáceos y moluscos, por lo que de alguna forma se puede asimilar a lo que es una empresa. Curiosamente, en Gipuzkoa se creó la Compañía de Ballenas, para industrializar su caza, aunque no tardó mucho en desaparecer. Sea como fuere, al abrigo de la potente industria pesquera vasca, en el siglo XIX se crearon las primeras empresas conserveras.

2. El comercio a través de los puertos, impulsado especialmente por los consulados de Bilbao (1511) y San Sebastián (1682). El primero, formalmente conocido como “Casa de Contratación y Juzgado de los Hombres de Negocios de Mar y Tierra de Bilbao”, tuvo una gran importancia empresarial e incluso política. Las capitales guipuzcoana y vizcaína fueron, de hecho, las ciudades más liberales de Euskadi y en ellas surgieron la mayor parte de las empresas, precisamente de la mano de comerciantes adinerados. Un dato es especialmente ilustrativo: el Banco de Bilbao lo crearon varios comerciantes de la capital vizcaína.

También hay que destacar la labor exportadora-importadora de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas (1735) y posteriormente de la Compañía de Filipinas. Una de sus consecuencias, que ha perdurado hasta nuestros días, es la llegada a Euskadi del cacao, procedente de Venezuela, que se tradujo en la aparición de diversas fábricas de chocolate que todavía subsisten en Baiona, Mendaro, Irun y Oñati.

3. Las viñas. En Rioja Alavesa y en Navarra la historia empresarial está ligada al vino, al igual que en otras regiones productoras del mundo, como Francia, Italia o España. Las compañías más antiguas de estos tres países son precisamente bodegas: Château de Goulaine (1000), Barone Ricasoli (1141) y Codorníu (1551).

4. Las minas de hierro. Es probablemente el fenómeno con mayor trascendencia, pese a que hoy en día ya no se explota ninguna mina en Euskadi. El acero vasco está detrás de las fábricas de armas de Eibar, de la siderurgia, de la cerrajería de Mondragón, de la industria naval vizcaína (para transportar el mineral a Inglaterra y traer carbón), de las firmas de seguros (para asegurar los fletes), de la manufactura de explosivos (para perforar las minas) y de los ferrocarriles (caminos de hierro, en francés). Se puede afirmar que Neguri creció a la sombra de las minas de la margen izquierda. No en vano, entre 1886 y 1900 en Bizkaia se crearon 122 empresas mineras, 90 navieras, 20 de ferrocarril y 85 siderometalúrgicas.

Capítulo aparte se merecen las fábricas de armas, que empezaron a aparecer en Eibar en 1482 de forma completamente artesanal. La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas organizó la producción en el siglo XVIII. Este tipo de entidades que agrupaban a los gremios fueron muy influyentes en Gipuzkoa. Y no sólo en el ámbito pesquero. En 1535 se creó la cofradía de cuchilleros de Bergara, en 1616 surge la Real Fábrica de Armas Blancas de Tolosa y en 1750 aparece la Fábrica de Anclas de Hernani como suministrador oficial de la Real Armada.

5. La relación con Francia. De Francia han venido muchas cosas y también empresarios, como los Delclaux, Chalbaud, Limousin, Fournier, Lesperut, Guibert, Silva, Saint-Girons, Delvaille, Poirier, Rochelt o Bergé. Trajeron a Euskadi nuevos sectores como el del vídrio, la dinamita, la impresión y, sobre todo, el textil. Esta última industria fue especialmente próspera en el siglo XIX en Gipuzkoa, con cuatro empresas como la Fábrica de Orio (1845), la Fábrica de Hilados, Tejijos y Estampados de Vergara (1846), la Algodonera Gipuzkoana de Andoain (1858), la fábrica Subijana y Cía (1860) y la Algodonera de San Antonio de Bergara (1846), que todavía subsiste como Tavex.

También es destacable que el mayor periodo de mortalidad de empresas centenarias se produce en los ochenta y los noventa. Se trata de compañías muy afectadas por la crisis de los setenta, que a duras penas resistieron y en los noventa terminaron cerradas. Es el caso de GAC (Garate, Anitúa y Compañía), de Bilbao Goyoaga (incluida en este listado porque la sociedad sigue activa), de Ricardo Rochelt, de Brunet y Cía, de Laborde y Labayen, de la Orconera o de la Cerrajera de Mondragon (incluida porque sobrevive como Ucem). También habría que incluir aquí a algunas firmas que se dedicaban a actividades de importación y exportación en Irun, que perdieron su sentido con la integración en la Comunidad Europea.

Día a día iremos viendo cuáles son las 100 empresas más antiguas de Euskadi:
De la 1ª a la 25ª | De la 26ª a la 50ª | De la 51ª a la 75ª | De la 76ª a la 100ª

01/09/2008 • Escrito por José A del Moral
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