Eulen es una empresa relativamente desconocida en Bilbao, pese a que nació en esta ciudad y tiene más de 75.000 empleados. El nombre suena a vasco, sí, y la sede social de su división de limpiezas sigue estando en la capital vizcaína, pero a día de hoy es un gigante internacional que mantiene muy poca relación con sus orígenes.

El leonés David Alvarez Díez recaló en Bilbao en 1930, con sólo tres años, al ser destinado a esta ciudad su padre, miembro de las fuerzas de seguridad del Estado. Estudió en los Escolapios, al igual que políticos como Javier Madrazo y algunos antiguos dirigentes etarras.

Se convirtió muy rápido en empresario. En los cincuenta creó una academia que llegó a tener una treintena de profesores. Y en 1962 puso en marcha, con 6.000 pesetas, la Central de Limpieza El Sol en Bilbao con el objetivo de profesionalizar una labor que hasta entonces había pertenecido a la economía sumergida. La compañía creció muy rápido y en 1970 ya estaba presente en todas las ciudades de España en las que había clientes que querían externalizar este servicio.

En la calle Carmelo de Bilbao, donde estaba su sede, había incluso una escuela de formación y un pequeño laboratorio en el que se hacía I+D de productos de limpieza. Auténtica innovación, por tanto. Pero Alvarez Díez, un hombre con una profunda mentalidad comercial, en seguida se dio cuenta de que sus clientes demandaban más cosas además de limpieza. Los vigilantes, por ejemplo, empezaban a ser necesarios a principios de los setenta, especialmente en bancos y cajas.

Así que en 1974 El Sol creó Prosesa, la primera empresa de seguridad privada de España, con lo que su facturación se empezó a acercar a los 1.000 millones de pesetas y se duplicaba cada dos años. Curiosamente, en 1980 tenía una plantilla de 11.200 personas de las que sólo 105 eran titulados superiores. Esto no ha variado demasiado. Actualmente, el 98% de la plantilla está conformada por limpiadores, azafatas, vigilantes y otros profesionales de baja cualificación.

La expansión no se frenó, sino todo lo contrario. De hecho, el grupo ofrece hoy servicios de seguridad, de limpieza, de outsourcing en general, de formación, de trabajo temporal (Flexiplan), de mantenimiento integral y de outsourcing en general. Pero había llegado la transición y la situación política se complicaba, especialmente en Euskadi. La crónica oficial dice que Alvarez Díez decidió mudarse de Bilbao a Madrid tras el secuestro y posterior asesinato de Javier Ybarra.

De hecho, el grupo Eulen se puso en marcha formalmente en 1978 en una notaría de Bilbao bajo el nombre de Consultora Europea de Servicios, pero cuatro años después ya estaba domiciliado en Madrid. ¿Por qué Eulen? Al parecer, porque esta palabra significa búho (o lechuza) en alemán y este animal ya figuraba en el logo de la academia que había montado Alvarez en Bilbao antes de entrar en el sector de las limpiezas (y de que se creara la Universidad pública de Bilbao).

De todas formas, Alvarez Díez siguió manteniendo vivienda en Neguri durante algunos años. Suya fue la imponente casa de la alcaldesa, en el comienzo de la carretera de la Avanzada. Además, todavía hoy, la sociedad Eulen, SA, la que se dedica a limpiezas, sigue estando domiciliada en Bilbao. Sus siete hijos, que tienen sangre vasca a través de su madre María Mezquíriz, también han desarrollado sus carreras en Madrid.

Sea como fuere, David Alvarez es más conocido hoy en día por su amistad con José María Aznar y por su adoración por los vinos Ribera del Duero. De hecho, es propietario de la Bodega Vega Sicilia, que dirigen sus hijos Emilio y Pablo. Esa es otra de las características de este empresario nato: la familia continúa el negocio. Además, su hijo Juan Carlos, que comanda Eulen a día de hoy, fue nombrado consejero de Argentaria y después del BBVA, tras la toma de control por Francisco González. Otro de sus hijos Jesús, ha sido miembro del consejo de administración de Gas Natural.

Otro aspecto destacado de este empresario es su admiración por los ministros del Interior, probablemente una herencia de su padre. En nómina de su empresa han figurado dos de ellos: Rodolfo Martín Villa y Jaime Mayor Oreja. Ideológicamente, de eso no cabe duda, Alvarez es de derechas. Así lo explicaba en una entrevista en El Correo hace un año: “Creo que mis valores se basan en un concepto claro de la familia y de la propiedad. Por mi educación, sigo los preceptos de la vida cristiana en mis relaciones personales”.

También resultan muy ilustrativas sus afirmaciones, que denotan que no tiene demasiados pelos en la lengua, sobre la necesidad de trabajar más horas: “La explotación es un término que no sé valorar. Si a quien no ha trabajado nunca le pides que trabaje dos horas, le parecerá que le estás explotando. No digo que haya que renunciar al ocio, pero tampoco podemos convertir el trabajo en ocio. Repito que ya no tengo pudor y puede asegurar que no somos competencia para esos países (en referencia a los de Asia). Los trabajadores aquí no trabajan lo que allí; y aquéllos, además, aguantan todo el día con una escudilla de arroz. La gente puede creer lo que quiera y engañarse como quiera, pero no hay otro camino que trabajar más y vivir peor”.

(Actualización 6.06.09) En el número de la revista Capital de mayo se incluye un reportaje sobre Eulen con algunos datos muy interesantes. Como por ejemplo, que la empresa ha abandonado varios negocios: la restauración colectiva, el transporte de agua o la restauración de fachadas. También ha dejado mercados como Brasil. Otro dato interesante es que la familia Alvarez ha entrado en una nueva empresa, Valles del Esla, dedicada a la explotación ganadera para la producción de carne en la montaña leonesa.

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