Me he quedado impresionado con el dato que ofrece hoy Noticias de Gipuzkoa: el 4% de los vascos se van a presentar a las oposiciones de Osakidetza de 2009. 80.000 personas para 2.500 plazas. En contraste, el otro día me contaban que la Diputación de Bizkaia ha reducido el presupuesto de promoción empresarial porque no hay suficientes proyectos. También es curioso que el fondo vasco Entrinnova no haya invertido todavía en ninguna startup nacida en Euskadi.

Nadie puede dudar ya que la gran mayoría de la población ha asumido que ser funcionario es lo mejor: buen sueldo, seguridad y un trabajo relativamente sencillo, aunque esto último depende de casos y personas. Sin embargo, ser emprendedor sigue teniendo mala fama: hace falta dinero, es arriesgado y, sobre todo, muy duro. Eso explica por qué tanta gente monta empresas sólo como última opción.

Esto no es bueno. Es ruinoso. Una sociedad en la que casi todos aspiran a ser funcionarios nunca va a innovar y probablemente sólo podrá convertirse en una factoría de las multinacionales, con los riesgos que esto último entraña al competir con países con mano de obra barata. Por lo tanto, debemos despertar y empezar a luchar contra esta realidad. ¿Cómo?

1. Si ser funcionario parece tan bueno, quizás haya que plantearse rebajar los beneficios del funcionariado para que deje de ser tan atractivo.

2. Si ser emprendedor parece tan negativo, habrá que volcarse en ellos. Y la solución no es crear más ayudas públicas sino fomentar la inversión privada (capital riesgo). Reconozco que ya se está en ello.

3. La educación es fundamental. La universidad vasca educa para crear personas obedientes y con poca iniciativa. Hay que eliminar el sistema memorístico y potenciar el uso del inglés. Creo que cualquier cosa, incluido Bolonia, es mejor que lo que tenemos ahora. Ya lo he dicho varias veces: mandaría a mis hijos a estudiar a otro sitio.

4. La rebeldía es una característica común a muchos innovadores. En nuestra sociedad, sin embargo, se penaliza. ¡Necesitamos más voces críticas y menos aduladores!

5. La colaboración entre entidades, ideologías, empresas y personas es fundamental para avanzar. En Euskadi tenemos grandes ejemplos como las cooperativas y una gran tradición de mirar al exterior. Sin embargo, a veces, da la impresión de que nos estamos durmiendo especialmente en éste y sólo sabemos entrar en disputas.

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