Baltasar-GarzonLa Sala Segunda de la Audiencia Nacional estima que el caso del chivatazo a ETA es de “una gravedad sin precedentes en la historia de lucha contra el terrorismo en España” obra de funcionarios de policía que incurrieron en “un delito de revelación de secreto, y a su vez de colaboración con banda armada“.

Parece ser que el ilustrísimo Baltasar Garzón no ha estado ejerciendo sus deberes de juez de una forma tan diligente como debiera. Tal vez se ha estado distrayendo con otras cuestiones o, simplemente, tenía motivos para llevar a cabo una instrucción lenta y sesgada.

Digo “sesgada” porque las acusaciones populares le habían solicitado la realización de ciertas diligencias que él rechazó. La Audiencia Nacional, ahora, le ha exigido que las realice.

Digo “lenta” porque Garzón lleva casi cuatro años de instrucción para este caso. También desde la Audiencia Nacional, en el auto del magistrado Enrique López, le ha recriminado esta lentitud y exigido que acelere el proceso.

Y digo “motivos” porque, aún desconociendo qué pasa por la cabeza de Baltasar Garzón, es evidente que lleva un cierto tiempo instruyendo causas muy politizadas. La causa sobre la memoria histórica, que ahora le está trayendo más de un disgusto, es un buen ejemplo. El escándalo con el ex-ministro de justicia Mariano Bermejo es otro ejemplo de la “implicación política” del juez Garzón, quien, por definición de su cargo, debería ser ajeno al poder ejecutivo.

Los tres imputados en esta causa son los siguientes:

  • Victor García Hidalgo. Secretario de Organización de los socialistas alaveses y ex Director General de la Policía.
  • Enrique Pamies. Jefe Superior de Policía del País Vasco.
  • Un inspector de Vitoria.

Los lazos que les pueden unir al PSOE pueden ser más o menos evidentes. Los lazos que unen a Baltasar Garzón con el PSOE pueden, también, ser más o menos evidentes. Que la Audiencia Nacional tenga que llamar la atención a Baltasar Garzón por la forma y rapidez con la que instruye este caso parece indicar que dichos lazos han pasado de ser evidentes a ser un obstáculo a la justicia.

Lo realmente sorprendente es que la Audiencia Nacional reclame a un juez que “se agote la investigación hasta los extremos que sean necesarios”, como si no estuviera ya trabajando en ese sentido. Que le reclame que interrogue a personajes relevantes en la trama a los que hasta ahora Garzón se había negado a interrogar. Que practique diligencias solicitadas por la acusación popular, que también hasta ahora se había negado a practicar.

Parece evidente que la Audiencia Nacional ha revisado la forma en que Garzón ha llevado esta causa y no está, para nada, de acuerdo en la forma en que lo ha hecho.

Desde otro punto de vista resulta curioso, históricamente hablando, que los dos grandes escándalos relacionados con actividades ilegales relacionadas con la ETA se hayan producido durante los dos períodos de gobierno socialista y con implicación de altos cargos socialistas. Primero el GAL, asesinando ilegalmente a “presuntos” etarras. Ahora el “caso Faisan”, dándoles chivatazos para que eludan a la justicia.

Curioso. ¿Contradictorio?

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