arrillagaEstoy pasando unos días en el Silicon Valley y me ha sorprendido mucho averiguar que el mayor promotor inmobiliario de la capital tecnológica del mundo es un tal John Arrillaga, hijo de vascos de Lekeitio. No sólo eso. Este multimillonario es también el principal donante de la Universidad de Stanford (una de sus últimas donaciones, de 2006, es de 100 millones de dólares), el centro del que han surgido las principales empresas de Internet e incluso la tecnología que hace posible la Red, el TCP-IP.

Los principales centros deportivos y aulas del campus llevan el nombre de su primera mujer, Francis Arrillaga, ya fallecida. Y es que Arrillaga estudió en Stanford gracias a una beca que obtuvo por ser un excelente jugador de baloncesto. En Internet se dice incluso que llegó a competir en Bilbao en 1960, ya que por entonces la ciudad vizcaína tenía a uno de los mejores equipos españoles, el Aguilas.

Así lo recuerdan los cronistas de la época: “El californiano John Arrillaga llegó al País Vasco a conocer algo de las tierras de sus antepasados. Alguien advirtió de ello al Aguilas y logró ficharlo. Joven de 23 años; mocetón de 1,95 metros, era una perla y con él, el equipo “aguilucho” realizó una estupenda travesía entre los doce equipos más fuertes. Arrillaga fue el segundo máximo encestador (439 puntos), con 19,95 de promedio por partido, a 11 puntos de Llobet (Orillo Verde) que fue el más eficiente ante los aros”. Cuatro años después volvió a Bilbao, aunque esta vez sus pretensiones económicas no convencieron a la directiva del Aguilas.

Pese a tener más de 60 años, Arrillaga en persona asistió a un polémico curso sobre cultura vasca impartido hace un par de años en Stanford y en el que participó incluso el lehendakari Ibarretxe, que demostró bastante soltura en inglés. Su caso es una muestra más de las posibilidades que alberga EE.UU. para hacer realidad los sueños de cualquier persona, aunque parta casi de cero.

Y es que Arrillaga, que en 2001 era según Forbes el 292º hombre más rico del mundo, provenía de una familia muy modesta, de inmigrantes. A principios del siglo XX muchos vascos se fueron a América, donde su experiencia como pastores era muy apreciada. No está claro si fue el caso de su padre, ya que lo que sí se sabe es que trabajaba como comercial de alimentación en el sur de California.

John Arrillaga mostró rápidamente grandes habilidades para los negocios. Ya en la universidad se dedicó a vender vitaminas a sus compañeros. Aprovechó su primer trabajo, en una inmobiliaria de Palo Alto, junto a Stanford, para aprender todo lo relacionado con el sector. Y pronto se instaló por su cuenta junto a su socio Richard Peery.

En los sesenta los dos compraron tierras de labranza en el Silicon Valley y poco a poco las fueron transformando en oficinas. Todas las ciudades de Sunnyvale y Mountain View, donde hoy están empresas como Google y Cisco, fueron urbanizados por Arrillaga y su socio. En sus manos estuvieron hasta 2007 más de un millón de metros cuadrados en los que se fueron instalando las principales compañías de nuevas tecnologías del mundo. Ese mismo año vendieron una parte importante por la friolera de 1.100 millones de dólares.

Sus hijos también están bien colocados. Laura Arrillaga está casada con Marc Andreessen, fundador de Netscape y Ning y también multimillonario. Arrillaga es conocido por su discreción, lo que no ha evitado que contribuyera económicamente a la campaña del republicano Mitt Romney.

Foto: Universidad de Stanford

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