Estos días el Consorcio de Transportes de Bizkaia (CTB), un organismo dependiente de la Diputación, ha dado a conocer su intención de poner en marcha este año el sistema de billetes con chip conocido como Barik. Me sorprende el retraso que lleva este proyecto, del que se habla, que yo recuerde, desde principios de los años noventa, así como la desinformación que existe al respecto.
Barik supone modificar todas las máquinas de entrada en trenes, metro, tranvía, puentes (colgante), ascensores y autobús, aunque el principal cambio es que los usuarios pagarán sin siquiera insertar el billete en una ranura. Al funcionar mediante comunicaciones inalámbricas (RFID), es suficiente con que el aparato detecte que el viajero lleva la tarjeta con chip para que le “descuente” la cantidad correspondiente. Ni tan siquiera sería necesario detenerse a la entrada.
Según CTB, la adjudicación del proyecto global se realizará en breve y la empresa que gane el concurso empezará a trabajar en abril con un presupuesto cercano a los 19 millones de euros. No entrará en funcionamiento hasta 2011, ya que el trabajo de sustitución de máquinas es ingente y será preciso formar a todos los usuarios. Yo tengo muchas dudas de que esa fecha sea real. No hay que olvidar que en 2007 un portavoz de la Diputación aseguró en Juntas Generales que Barik entraría en funcionamiento en junio de 2009.
Ya en 1994 CTB hablaba de tarjetas con chip que el usuario podría reutilizar previa descarga y esperaba emplearlas en el metro, que estaba a punto de inaugurarse. El proyecto murió, al igual que estos sistemas de pago. Todos los experimentos que se han hecho en el mundo, salvo quizás los de Bélgica y Japón, han seguido el mismo camino. Hay que reconocer que no se invirtió en una tecnología fallida, lo cual es de agradecer.
Después llegó el proyecto de tarjeta sin contacto, que se empezó a conocer como Barik en 2003. La revista del metro hablaba de él ese mismo año, cuando se puso en marcha un experimento con 650 personas y que contaba con el apoyo de la administración foral y de BBK y BBVA, que habilitaron varios cajeros para realizar la recarga. Duró 6 meses y terminó en 2004, hace ya cinco años.
Aquí empieza la primera sorpresa: se supone que estas pruebas, que costaron 600.000 euros, ya terminaron y lo único que se sabe de las mismas es algo tan ambiguo como que “su buena acogida ha llevado al organismo a continuar con el proyecto”. Que yo sepa, no se han publicado los resultados en ninguna web. Y las preguntas son muchas: ¿Aceptaron los usuarios el nuevo sistema?, ¿hubo fallos?, ¿no se estropearon los chips en las carteras?
No tengo el gusto de conocer a ninguno de los 650 betatesters (término informático empleado para las personas que prueban un software o página web), que pudieron viajar gratis durante todo el experimento, pero creo que lo mínimo que podría haber hecho CTB es dar a conocer los resultados, fueran positivos o negativos.
Esta desinformación y el tiempo transcurrido desde entonces hacen sospechar que el piloto no fue demasiado bien. Hay además ciertas características del mismo que hacen que sus resultados no sean muy realistas: el hecho de que fuera gratuito fomentaba el uso de Barik de manera artificial y, además, se había previsto que cada usuario llevara un Creditrans (también gratuito) para “poder continuar el viaje ante cualquier problema del sistema sin contacto”.
Es decir, que si algún día se implanta la tarjeta con chip, la propia CTB va a tener que mantener los antiguos billetes por si ocurre alguna incidencia. Duplicar sistemas es, obviamente, muy costoso. Hay otro asunto controvertido, y supongo que influido por la política, relacionado con Barik. Y es que Renfe tiene su propio sistema, también en pruebas, y no acaba de llegar a un acuerdo con CTB para unificar billetes.
Yo no dudo de las ventajas de Barik, aunque sólo sea porque elimina la molestia que supone tener que extraer la tarjeta de la cartera, pero sí tengo la sospecha de que aquí hay cierto humo. Un proyecto que se ha probado hace cinco años, que la Administración parecía haber olvidado y que renace de repente, no suena serio.
Al fin y al cabo, lo importante del transporte público es que funcione y el billetaje debería ser algo accesorio. Y si Barik era el futuro, no entiendo por qué no se implementó antes, lo que habría permitido desarrollar un nuevo sector económico en Euskadi. Ahora quizás ya sea tarde para hacerlo.
Temas: barik, consorcio de transportes de bizkaia, eryba, metro bilbao






17/06/2009
Votos: +0
Transport for London
What is Oyster?
Oyster card swiped on card reader Oyster is generally the cheapest way to make single journeys in the Capital.
Nuestro responsables de transporte quizas viajen a la Rioja o a Noja, que no tienen servicio publico en que probar sus tarjetas.
Los mas pudientes hasta Tailandia , y hoy con un aeropuerto y lineas low cost, quizas el idioma sea la pega, no se pasean por Londres, donde existe la tarjeta esa famosa que alli se llama OYSTER y convive con la tradicional, no intentaran nuestros jefes del transporte que un turista que quiera conocer nuestro metro compre una tarjeta de contacto.
Ah , la trajeta en Londres vale 3 libras, el costo de la tarjeta, la cargas con cantidad suficiente y cuando te vas de vuelta a Bilbao, te devuelven el costo de la tarjeta y el saldo que no has utilizado.
Transport for London
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Me imagino que será un sistema parecido al que ya tenemos en Gipuzkoa, la tarjeta lurraldebus, parecida a la Oyster de Londres, y que parece ser que quieren integrar con Renfe y Euskotren.
Pero pregunto: ¿No sería posible por una vez hacer algo que sirva para utilizar tanto en Gipuzkoa como en Bizkaia? A mi me gustaría poder ir a Bilbao y pagar on la tarjeta de Lurraldebus, y que lo mismo pudieran hacer ellos aqui.