Las empresas más antiguas de Euskadi (2)

Lista de las empresas más antiguas de Euskadi (de la 26ª a la 50ª):

26. Seguros La Urbana (1848). Esta compañía de seguros se convertiría con el tiempo en “La Urbana y el Sena”, tras ser absorbida por una firma francesa. En 1972 se fusionó con L’Union, dando origen a UAP, que a su vez se asoció a Axa en 1957. La historia de Axa en Euskadi, muy relacionada con Euskadi, está en otro capítulo.

27. Pinaquy y Servy (1848). Salvador Pinaquy Ducasse funda esta empresa en Pamplona para fabricar maquinaria agrícola, aunque después se diversificaría hacia la producción eléctrica. Después de la guerra civil pasa a llamarse Casa Sancena-Sucesor de Pinaquy, hasta nuestros días. Su principal producto son hoy los elementos de mobiliario urbano y las tapas de saneamiento. Lamentablemente, la empresa cerró hace dos años, pese a que el Gobierno de Navarra la consideraba un caso de éxito en innovación, con lo que deberíamos excluirla de este listado.

28. Lencería La Vascongada (1850). Es una tienda de Vitoria-Gasteiz a la que se puede calificar, sin duda alguna, como la lencería más antigua de Euskadi.

29. Bazar Guibert (1850). Se trata de una ferretería de Azpeitia que hoy en día forma parte, como Almacenes Etxebarria, del “Grupo Sein” y se dedica a los suministros industriales. Su antiguo local es hoy una perfumería.

30. La Esperanza (1850). Con ese nombre nadie podría pensar que esta empresa es lo que hoy se conoce como Rezola. Se trata de la primera fábrica de cemento que abrió José María Rezola en Añorga utilizando el vapor como motor revolucionario de todo el proceso. A su muerte, la empresa pasó a llamarse “Viuda e Hijos de J.M. Rezola” y, con el tiempo, simplemente Rezola. Hubo momentos en el siglo XIX en que Rezola monopolizaba la produccion de cemento en España. La compañía abrió una planta en Arrigorriaga en 1963 y en 1989 fue adquirida por el grupo italiano Financiera y Minera (Italcementi). La fábrica original es hoy un museo.

31. Caja de Ahorros Municipal de Vitoria (1850). Por iniciativa del comerciante de hierros Luis de Ajuria, entonces alcalde de Vitoria y diputado, abría sus puertas la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria en los bajos del edificio consistorial, en la Plaza de España. Ese día sólo acudió un cliente, que abrió una cartilla con mil reales. La Caja Provincial de Alava, con la que se fusionaría en 1990 para crear Caja Vital (¡qué buen nombre!), data de 1918. Curiosamente, pese a ser la provincia más pequeña, la caja alavesa es la que tiene el origen más antiguo de todas las entidades financieras que aún subsisten en Euskadi.

32. Chocolates de Mendaro-Saint Girons (1850). La familia francesa Saint-Girons se instaló en Mendaro, donde aún sigue produciendo chocolates, trufas y bombones de forma artesanal. Su actual gerente es María Saint-Girons, que ha abierto tiendas propias en Bilbao y Donostia. En su web aseguran que el cacao les llegaba directamente de ultramar a través del río Deva y que después se tostaba y se pasaba por el molino de Mendaro para mezclarlo con azúcar calentado y producir el chocolate.

33. Aldaz Echarri (1850). Antonio Echarri abrió un pequeño almacén de hierros en la calle San Antón de Pamplona. Seguiría así hasta 1971, cuando se convirtió en sociedad anónima. Hoy cuenta con almacén de hierro y talleres de ferralla, granallado, oxicorte y pintado.

34. Joyería Astráin (1850). Ambrosio Astráin abrió una relojería-joyería en el casco antiguo de Pamplona. Según Diario de Navarra, todavía sigue enclavada en esta zona. En cualquier caso, esta joyería se trasladaría a finales del siglo XIX a Donostia, que por entonces vivía su Belle Epoque y era el principal mercado de este tipo de productos. Allí sigue enclavada en la calle Churruca.

35. Ebanistería Ricardo Bilbao-Goyoaga (1851). La empresa tiene su origen en un taller de ebanistería que abrió el bisabuelo de Ricardo Bilbao-Goyoaga en Bilbao. Hoy el local está enclavado en Leioa.

36. Pastelería Arrese (1852). Ildefonso Arrese abrió una tienda de ultramarinos en el Casco Viejo de Bilbao. Desde 1925 está situada en la Gran Vía, frente al Corte Inglés, con todo lujo: mostrador de mármol de Carrara y frascos de cristal. Su producto más conocido son las trufas, que se elaboran con una receta secreta. Los Arrese tienen hoy en día tres tiendas: dos en Bilbao y una en Getxo.

37. Pastelería Donézar (1853). José Ochoa fundó una pastelería en la calle Zapatería de Pamplona, que a principios del siglo XX pasó a manos de Justo Donézar.

38. El Áncora de Abechuco (1854). Esta fábrica de harinas y pan fue creada en Vitoria-Gasteiz y se convirtió en la segunda de Euskadi, tan sólo por detrás que de la que se había inaugurado seis años antes en Araia (Salvatierra), que ya no existe y ha sido transformada en colegio de religiosos. Se convirtió en sociedad anónima en 1903 y perdura a día de hoy.

39. Joyería y Optica Mendia (1856). F. Mendia creó en Vitoria una joyería y óptica de precisión que han ido heredando varias generaciones de la familia Mendia. Actualmente se dedica exclusivamente a la óptica, ha cambiado su denominación por la de Mendia Optika y está integrada en la cadena Multiópticas.

40. Casa Mirón (1856). Agustín Thalamas abrió un taller en Irun donde hacía peines y artículos diversos. El hecho de estar en Irun le permitía combinar ventas en Francia y España en función de la situación bélica de cada país. La tienda se dedica hoy en día a la venta de artículos de regalo de gama alta.

41. Bodegas Camilo Castilla (1856). Camilo Castilla Alzugaray funda esta bodega en Corella para elaborar vinos de mesa. Hoy en día produce fundamentalmente vinos dulces y moscateles con las denominaciones Montecristo y Goya.

42. Sombrerería Gorostiaga (1857). Fructuoso Gorostiaga abrió esta tienda de sombreros y txapelas en pleno Casco Viejo de Bilbao. Hoy se le considera el comercio más antiguo de Bilbao y entre sus clientes figuran personajes tan conocidos como Fito, Loquillo y Alex Angulo.

43. Banco de Bilbao (1857). Un amplio grupo de industriales y comerciantes de Bilbao encabezado por los Epalza, Ybarra, Zubiría y Arellano creó un banco en Bilbao, en la plaza de San Nicolás. Se trataba de una pequeña entidad que fue poco a poco creciendo. Rápidamente salió fuera de Vizcaya y ya para 1902 había abierto una oficina en París. Para crecer fue absorbiendo bancos. Primero fue el Banco del Comercio, creado por los de la Sota y Aznar, y en 1988 se fusionó con su vecino Banco de Vizcaya, que surgió a iniciativa de Pedro Mac Mahon y José María Basterra y que había apostado especialmente por el apoyo a la industria. Ya como BBV se convirtió en la primera entidad financiera estatal, hasta que una vez fusionado con Argentaria sería sobrepasado por el Santander de Emilio Botín.

44. La Casualidad (1858). Antonio Elosegui creó una empresa en Tolosa para fabricar boinas, una prenda que nunca ha dejado de tener su nicho de mercado. Bolinas Elósegui produce hoy 200.000 boinas al año.

45. Fossey y Cía (1858). Esta empresa de Lasarte fue el primer fabricante de maquinaria del Estado. Su principal producto eran las turbinas que se empleaban entonces en casi todas las empresas. En 1880 fue absorbida por A. Echevarría y la fábrica se trasladó a Pasaia, bajo el nombre de “Fundiciones de Molinao”. Su propietario pasó a ser Victorio Luzuriaga, que al constituir la empresa que lleva su nombre en 1938, la fusionó con una factoría de construcción de buques. El astillero suspendió pagos en 1988 y se refundó poco después como “Astilleros de Pasaia” con nuevos propietarios, Zamakona. Mantienen el nombre de Luzuriaga las acerías de Usurbil y Tafalla, que fabrican componentes de automoción y se han convertido en sendas divisiones de Fagor Ederlan (grupo Mondragon).

46. Panificadora Lekuona (1858). Esta empresa familiar nació en el caso medieval de Rentería bajo el nombre de “Balbina Echeverría“. Al casarse con Leonardo Lekuona, toma el nombre de su marido. Subsiste a día de hoy, aunque ya no trabaja con hornos de leña.

47. Tejidos Ciga (1859). Este comercio de tejidos de hogar fue fundado por Nicolasa Mayo en la Plaza Consistorial de Pamplona, donde sigue funcionando de la mano de Joaquín Ciga.

48. Crucelegui Hermanos (1860). Luis Crucelegui abrió un taller de armas en Eibar que fabricaba fundamentalmente revólveres y escopetas finas. Se trata de otro empresario innovador que gestionaba e innovaba. A su nombre figura una patente de 1909 referente a un “aparato expulsor de cartuchos”. Al igual que otros fabricantes de armas de la localidad guipuzcoana, en el siglo XX se transformó en una factoría de máquina herramienta, que es la actividad que desarrolla todavía a día de hoy. Crucelegui Hermanos elabora hoy mordazas, cabezales de mandrinar, portamachos y puntos giratorios.

49. Fábrica de Hierros de San Martín (1860). Parece mentira que la actual CAF se llamara así en su momento. La fábrica fue levantada en Beasain para, con la ayuda de dos altos hornos de carbón vegetal, laminar hierro procedente de las ferrerías cercanas. En 1892 pasa a llamarse “La Maquinista Guipuzcoana” y orienta su actividad hacia la fabricación de material móvil de ferrocarril de carga y construcciones metálicas. Sus principales accionistas eran entonces Francisco de Goitia y dos marqueses, el de Urquijo, Juan Manuel de Urquijo Urrutia, y el de Valmediano, Joaquín de Arteaga Echagüe. En 1901 la absorbe la Sociedad Española de Construcciones Metálicas y en 1917 se transforma en la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), que pasa a estar controlada por el marqúes de Urquijo, también propietario del Banco Urquijo. En 1947 se hace con la fábrica Cardé y Escoriaza de Zaragoza, que sigue hoy perteneciendo a CAF.

50. Ybarra y Cía. (1860). Las familias Ybarra y Zubiria constituyen una empresa con el fin de explotar el hierro que sale de sus minas de Somorrostro. Para ello, empiezan a construir unos altos hornos en Barakaldo, que en 1882 ponen en funcionamiento como “Sociedad Altos Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao. Por entonces nacen también la Compañía Anónima de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya, propiedad de Víctor Chávarri, y La Iberia, de Federico Echevarria y Francisco Goitia. De la fusión de estas tres empresas surge Altos Hornos de Vizcaya, empresa histórica cuyas principales fábricas están hoy en manos de ArcelorMittal. Ninguna de las familias fundadores tiene hoy relación con la compañía. Hay que añadir que, previamente, en 1827 se había constituido Ybarra, Mier y Cía. para explotar la ferrería de El Pobal en Muskiz, que fue posteriormente vendida al quedar completamente obsoleta frente a los altos hornos.

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03/09/2008 • Escrito por José A del Moral
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1. Comentario de juan pablo:

En el número 28, La Vascongada, se puede visitar su web en:

http://www.lavascongada.net

Permalink 09 de Octubre de 2008 @ 19:25

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