El otro día falleció Miguel de la Vía, uno de los hombres más ricos de Euskadi y también uno de los más desconocidos. Se sabe muy poco de él, no hay fotos ni nadie ha osado jamás hablar de él en algún medio. Sin embargo, sus esquelas llenaban una página entera de El Correo del sábado.
Miguel de la Vía Martínez tenía 77 años, fue incinerado y sus cenizas se esparcieron en Galdames, el pueblo de Bizkaia en donde había comprado un castillito, la casa-torre de Loizaga, que hoy sirve de museo de su colección de Rolls Royce. Al parecer, durante una parte importante de su vida este empresario fue comprando vehículos antiguos hasta reunir un total de 75, de los cuales 44 son de la marca británica.
Algunos de ellos son piezas únicas, adquiridas siempre en subastas restringidas. El conjunto está considerado como la mejor colección de Rolls Royce de Europa, lo que no evita que el museo sea relativamente desconocido. De la Vía no empezó de cero, pues las dos primeras piezas eran los coches de sus padres, que tenían ya cierto patrimonio en forma de minas de hierro.
El valor de las tierras familiares, situadas fundamentalmente entre Bilbao y Alonsotegi, se multiplicaría con el crecimiento urbano de la capital vizcaína y, sobre todo, con el de la industria del automóvil. Para construir carreteras hacía falta material de obra y De la Vía puso en marcha canteras para proveer a estas obras.
Las laderas de los montes Pagasarri y Kobeta están plagadas de los horribles agujeros que han dejado sus canteras, con nombres como Mina Primitiva, Peñascal, Castrejana o Ermular. Apenas se ha reparado el daño causado al paisaje, lo que quizás explica el secretismo que rodea a la figura de Miguel de la Vía. Hay incluso un barrio de Bilbao, el de Masustegi, que crearon los trabajadores de sus minas y canteras. Dice la leyenda que, pese a que sus txabolas eran ilegales, De la Vía les cobraba un alquiler por ocupar parte de sus terrenos.
Hizo mucho dinero primero explotando las canteras y después vendiendo la superficie para que fuera reconvertida en viviendas. Una parte importante de Basurto y la incineradora de Zabalgarbi están construidos sobre terrenos de De la Vía. También puso en marcha varios negocios de hormigones, muy relacionados con las canteras, y otro de aislamientos térmicos, Atefrisa, que trabaja para grandes empresas.
Su sobrino Fernando Gruber, descendiente de los fundadores de Arcas Gruber, gestiona actualmente todas estas actividades y ha sido durante unos años presidente de Asecabi, la patronal de canteros de Bizkaia. Allí tuvo que pegarse con los políticos, que aprecian los ingentes recursos que genera este sector pero que rechazan el daño medio-ambiental que producen sus explotaciones. De hecho, en Bilbao no tuvo al final más remedio que cerrar sus canteras.
Y tras marcharse de la capital vizcaína, se hizo con una nueva explotación en Cantabria, la de Santullán, que todos los que recorren la A-8 podrán identificar fácilmente, pues ha destrozado una montaña entera próxima a Castro-Urdiales. Curiosamente, para mantener sus derechos de explotación de esta cantera, llegó hace unos años a un peculiar acuerdo con el ayuntamiento de esta localidad costera: cedió parte de los terrenos de una finca de su propiedad para convertirlos en parque público.
Y es que a De la Vía le encanta la grandiosidad. Además de los Rolls-Royce, es un fan de los castillos. El más bello de todos los que tiene es el de Toki-Eder, situado en Castro-Urdiales y también conocido como de Ocharan porque su primer propietario fue el empresario minero vasco Luis de Ocharan. Está catalogado como bien de interés cultural y es uno de los atractivos turísticos de esta localidad. (Foto: eitb.com)
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Como todo el que se muere, sólo caerán cosas buenas de él, todo el mundo tiene su lado oculto y la gente de Galdames y de Cobetas, podrían contarte la biblia en verso y no por lo esperitual.
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En su favor está que es como Amancio Ortega, nunca se ha dejado ver en público.
Salu2
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Una reciente visita que hicimos, con centenares de fotos, de la inmejorable colección de Rolls-Royce puede verse en http://blog.agirregabiria.net/2009/05/museo-de-automoviles-torre-loizaga.html
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Miguel era un hombre bueno, sencillo y honesto, doy fé de éllo, de una generosidad que nunca quiso hacer pública, aquí es donde se demuestra su calidad humana, es infalible.
” Tu bondad y tu misericordia te acompañan todos los días de tu
vida y habitarás en la casa del señor por años sin término ”
Gracias Miguel por haberme dejado ayudarte en tu último paso…
Ha sido un honor. Marina
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No dudo de la afabilidad del finado, pero no era para nada ejemplo de responsabilidad empresarial. Deja un legado medioambiental trágico incumpliendo normativas. Sus canteras siguen arrasando con encinares relictos, restos arqueológicos y lo que se ponga a tiro. Los arreglos con la Administración local -vease Castro Urdiales- llamemolos “raros”. Y su atesoramiento de Rolls entusiasmará a muchos, a mí me parece obsceno.
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Ya que su amplia generosidad nos ha desbordado, debiera de regalar lo que con el sudor de otras personas ha generado y su rastro dejado por toda Bizkaia,(sus canteras) para que podamos disfrutar todos su famosa colección. Creo que debiera de estar en un lugar público y que todos disfrutemos de “su” recolección de piedras. (sus Rolls Royce).
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Tuve la suerte de conocer a Miguel, hace años en castro urdiales, y jamas he conocido en mi vida otro hombre como el ,bueno honesto y bondadoso y de un corazon de oro y no ha paso un solo dia que no pensara en el y en su madre Leonor el la queria mucho, me he enterado hoy de la noticia estoy tan a sombrada que no me lo creo todavia,doy el pesame a toda su familia, y tengo la certeza y seguridad que esta en un lugar maravilloso por que asi lo quiso el Señor, y se lo mereze junto a su padre y su madre porque era un hombre muy bueno y queria mucho a su familia, Y lE a doravan todos quienes le conocia ,,,DESCANSA EN PAZ MIGUEL,, Y UN BESO ALLI DONDE ESTES