Patricio Echeverría, innovación con fortaleza

Patricio Echeverría no forma parte, por los pelos, de las 100 empresas más antiguas de Euskadi. Data de 1908 y es una de las compañías más sanas de Gipuzkoa, gracias a la internacionalización, a la innovación y a un hábil marketing que ha permitido que su marca, Bellota, se pueda emplear hoy para todo tipo de maquinaria agrícola. Hasta el punto de que la empresa está pensando emplear este emblema, que transmite “fortaleza”, para otros productos relacionados.

Patricio Echeverría fue creada por el empresario del mismo nombre en su localidad natal, Legazpia, como modesto taller de hierros. Tenía 12 empleados y con el tiempo llegaría a tener 3.600. Le fue muy bien, por lo que pronto se unió a los industriales Pedro Segura, Romualdo Echeverría y Prudencia Guereta para crear una fábrica de herramientas. Una de sus grandes virtudes fue la apuesta por una marca común, Bellota, utilizada a partir de 1920, y el desarrollo de nuevos productos que después se patentaban.

Se registraron los procesos de fabricación de azadas, azuelas, rastrillos y raederas, sus principales éxitos comerciales en aquel entonces. ¿Por qué Bellota? No está claro, aunque su nieto, que también se llama Patricio Echeverría y sigue dirigiendo la compañía, cree que estuvo relacionado con el fruto del roble, cuya madera se empleó para alimentar las ferrerías hasta el siglo XIX.

La firma dio un estirón enorme a partir de 1931, con la integración vertical de todo el proceso de fabricación, lo que exigía fundir y laminar el acero en hornos eléctricos. “La empresa se diversificó. Mi abuelo, cada vez que encontraba un problema de suministro, optaba por producir él mismo todo lo que necesitaba: acero, madera, incluso máquinas con tecnología propia”, recordaba su nieto.

Para ello se instaló un tren de laminación, lo que convirtió a Patricio Echeverría en una auténtica firma siderúrgica. De ahí que en 1950 decidiera entrar en nuevos sectores, como los aceros especiales y la chapa magnética. Es así como Patricio Echeverría se introduce en la fabricación de componentes de automoción y se convierte en los setenta en un gigante con 3.600 empleados.

El hierro del Peine de los Vientos salió de sus factorías de Legazpia, donde se mezcla con otros componentes que hacen que sea tremendamente duradero. De hecho, está patentado bajo el nombre de “acero reco”. Pero en los ochenta, la crisis hace mella y se lleva a la práctica totalidad de las empresas siderúrgicas. Patricio Echeverría perdió 12 millones de euros en 1986 y empezó una fuerte restructuración de la que ha salido muy bien parada.

Por una parte, desgajó el negocio de componentes de automoción que se unió a Acerías y Forjas de Azcoitia para conformar GSB, que sería a su vez el germen de la actual CIE Automotive. Por otra parte, comenzó un ambicioso proceso de internacionalización con la compra de empresas y la apertura de filiales en América Latina.

Primero en Venezuela y después en Colombia y México. La guinda vendría en 1994 con la compra de la firma danesa Solbjerg, que le permitieron convertirse en el principal fabricante europeo de herramientas agrícolas. Después vendrían nuevas adquisiciones en Brasil (Viat), Francia (Muller) y EE.UU. (Corona Clipper), con lo que Patricio Echeverría ha incorporado otras tres marcas a su catálogo.

Además, este año está previsto abrir una nueva planta en India y para 2009 habrá otra en EE.UU., junto a la de uno de sus principales clientes, John Deere. En la actualidad la empresa vende más de 18.000 productos distintos en más de 120 países de los cinco contenentes. Más de la mitad de sus 1.500 empleados están fuera de Euskadi. Sus ventas superaron en 2006 los 181 millones de euros: un 80% con herramientas y un 20% con recambios agrícolas.

Patricio Echeverría, el fundador, se ha perdido una parte importante de esta historia. Murió en 1972 en Legazpia, la localidad en la que siempre residió y en la que financió la construcción de dos colegios, un asilo y cientos de viviendas para sus trabajadores. Políticamente, como la gran mayoría de los empresarios de su época, fue pro-franquista. De hecho, el propio caudillo lo nombró conde Echeverría de Legazpia “por su dedicación al engrandecimiento de la industria nacional”.

Su nieto Mikel sufrió los efectos: ETA lo secuestró en 1983 y exigió un rescate de 160 millones de pesetas. Siete días después sería liberado. Uno de los hermanos de Mikel, Patricio Echeverría Alcorta, es quien ahora dirige la empresa que fundó su abuelo. Además, la familia mantiene participaciones en Calcinor, un grupo de canteras y asfaltos, y en la gestora de fondos Inversafei. En el capital de Patricio Echeverría ahora están también personas ajenas al clan Echeverría, como José Ramón Guerediaga, Jaime Zurita, Javier Artetxe o José María Elías de Tejada.

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26/11/2008 • Escrito por José A del Moral
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1. Comentario de El 3,9% de los empleados vascos trabajan para el Grupo Mondragón » Cyber Euskadi:

[...] 1.470 10. Michelin Lasarte: 1.350 11. Auzo Lagun: 1.008 12. Copreci: 820 13. Irizar: 720 14. Bellota: 676 15. Fagor Arrasate: 634 16. Orkli: 546 17. Zahor: 526 18. TESA: 509 19. ArcelorMittal [...]

Permalink 07 de Diciembre de 2008 @ 10:20

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