No simpatizo con muchas cosas que hacen (y sobre todo, que dejan de hacer) las cajas vascas. Pero tampoco me ha parecido correcto que se las sancione, con nada más y nada menos que 24 millones de euros, por tener un ‘cártel’, que no es otra cosa que un acuerdo para no competir entre sí.

Al fin y al cabo, más que una cuestión de mantener precios más elevados, que es lo que persigue la Comisión Nacional de la Competencia, se trataba de una pura cuestión de cortesía. Y más teniendo en cuenta la proliferación de entidades financieras que hemos vivido y seguimos viviendo en las calles vascas.

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