EuskatelEuskaltel es uno de los grandes damnificados del nuevo gobierno de Vitoria. Favorecida durante años por un “Ejecutivo amigo” en manos del PNV, el nerviosismo crece en la empresa que preside Ardanza. Sin ir más lejos, su secretario, Paco Allende, ex burukide y hombre fuerte del partido en Alava, fue uno de los pocos jeltzales en aparecer por el acto de celebración del Día de Euskadi.

Cuando apenas quedan tres meses para que el Ejecutivo adjudique un nuevo contrato de telefonía e Internet para Lakua, Telefónica ha apostado fuerte por adjudicarse esta licitación. Hace dos días, su presidente, César Alierta, visitó al lehendakari en Bilbao, en lo que constituye un acto sin precedentes para el que hoy es uno de los principales operadores del mundo.

Se vendió como un acto protocolario, en el marco de una serie de encuentros que el lehendakari está manteniendo con directivos de las principales empresas que actúan en Euskadi. Pero lo cierto es que esa cita esconde muchas más cosas. Telefónica es consciente de que a los socialistas “no les cae bien” Euskaltel, hasta el punto de que el Gobierno Vasco ha puesto a la venta su participación en el operador.

El problema es que no hay comprador ni lo habrá en mucho tiempo. Euskaltel es una compañía muy pequeña, diminuta para las grandes multinacionales, sólo interesadas en operaciones que les permitan aumentar su tamaño de manera importante. Además, su origen político y cierta politización permanente pesan como una losa para la parte más profesional de la empresa.

Euskaltel ha tenido múltiples aciertos en el lado comercial, con campañas de marketing que se pueden calificar como excelentes. Sin embargo, la no disponibilidad de una licencia propia de móvil y la escasa inversión en tecnologías innovadoras ponen a la compañía en una situación complicada cara al futuro.

Telefónica tiene lo segundo: todas las autorizaciones legales y las mejores redes. Sin embargo, le ha costado mucho desplegar una política comercial y de comunicación diferenciada para Euskadi. De ahí que sea en la CAV donde más cuota de mercado ha perdido en todo el Estado.

En el lado administrativo, Euskaltel se ha llevado casi todos los contratos públicos, pese a que Telefónica le ha plantado cara, a veces incluso en los tribunales. Tal y como explica Pedro Gorospe en El País, sólo el de comunicaciones móviles de la Ertzaintza ha ido a otro operador, Vodafone. Resulta curioso que sólo haya perdido el contrato que requería mayores medidas de seguridad.

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