vanity_fairHoy me ha sorprendido el “fichaje” de dos de los mejores periodistas vascos, Emilio Alfaro y Pedro Gómez Damborenea, por parte del Gobierno de Patxi López. Se conocía su preocupación por la mala imagen que arrastra su Ejecutivo, pero no imaginaba que la respuesta iba a ser fundamentalmente comunicativa. Analicemos lo que ocurre.

Los resultados del Euskobarómetro son contundentes. No sólo no mejora la percepción del Gobierno Vasco sino que incluso empeora respecto a hace seis meses. Y eso que la mayor parte de la prensa está de su lado: Vocento, Prisa, así como todas las televisiones privadas y públicas. Sin embargo, Patxi López es hoy un héroe fuera de Euskadi y un tipo poco popular en su casa.

Es un caso muy similar al de Jaime Mayor Oreja. A medida que aumentaba su buena reputación en el conjunto de España, en la CAV retrocedía. Ser ministro del Interior no es la mejor carta de presentación ante la población vasca. Y ocurre que ahora está sucediendo algo muy parecido.

El supuesto gobierno de cambio no ha alterado nada. Todo sigue básicamente igual, sólo que con otros al mando. Se mantienen las mismas sociedades públicas, prácticamente las mismas consejerías, la misma web y probablemente los mismos coches oficiales. Ni se han levantado alfombras ni se ha innovado. Aquí nadie se atreve a arriesgar.

Los pocos cambios que han trascendido son los generados en el área policial, con la persecución de los carteles proetarras durante las fiestas veraniegas. Y esto, que no es negativo en sí mismo, resulta contraproducente si se publicita y se convierte en el único mensaje de “cambio” que se traslada a la sociedad. Fardar del poder represivo del gobierno siempre es desaconsejable, salvo en estados de caos.

No sé quién es el culpable. Pero sí es verdad que es un problema serio de comunicación. Hoy en día Rodolfo Ares, el consejero de Interior, tiene mejor imagen que el lehendakari, que a los ojos de la sociedad es un tipo inactivo e incluso feliz en su ignorancia de lo que ocurre en su alrededor. Las “cagadas” del twitter y el Vanity Fair son incomprensibles. ¿Quién asesora a este hombre?

Sólo me cabe una interpretación: Patxi López está rodeado de publicistas, muchos venidos de Madrid y muy activos a la hora de promocionar “su producto” pero incapaces de reprimirse en una sociedad tan discreta como la vasca. Han llenado Ajuria Enea de humo, hasta el punto de que muchos lugareños ya no se creen nada de lo que se dice sobre su inquilino. Como consecuencia, su imagen está en caída libre. Es cierto que un equipo de periodistas rigurosos puede contribuir a cambiar la situación. Y todo indica que el fichaje de Alfaro, con categoría de viceconsejero, va en esa línea.

De todas formas, lo va a tener muy difícil. Quizás corrija sus desméritos, pero la capacidad del contrario, el PNV, para movilizar a su red social es impresionante. Sin olvidar que la política en Euskadi, al igual que en el resto de España, está completamente desprestigiada. Sólo partidos con ideas y maneras innovadoras, como Aralar, parecen ir por la buena línea.

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