pastgurenHoy me he quedado de piedra al escuchar en Radio Euskadi que la Diputación de Bizkaia pretende avalar con 2,5 millones de euros a la empresa papelera Pastguren. Estoy convencido de que esa compañía necesita un empujón, pero creía que de eso se encargaban otras entidades, como Elkargi (ver nota).

Si Pastguren está tan mal que, sin el aval, es posible que cierre, mucho me temo que el riesgo que la Diputación pretende contraer, con el dinero de todos los vizcaínos, es enorme. Es más. Ahora que se vuelve a hablar de “ayudas de Estado”, me gustaría saber qué opina la Comisión Europea sobre este asunto.

Llueve, además, sobre mojado. Pastguren es probablemente una empresa inviable. No hace ni tres años, ya fue necesaria la intervención de la Diputación para que su entonces propietario, la catalana Virtisú, no cerrara la planta de Zalla. Se supone que entonces, en 2006, se firmó un acuerdo por el que Virtisú adquiriría la producción a Pastguren, a cambio de que el ente foral le comprara fábrica y terrenos. 15 millones de todos los vizcaínos lo hicieron posible. ¿No fue suficiente? Por cierto, en aquel entonces también se pactó una reducción de jornada de 22 horas anuales. ¿No habría sido más fácil ahora reducir sueldos para salvar la empresa?

No sólo eso. Hace dos años, Pastguren y la guipuzcoana Papelera Amaroz intercambiaron acciones. Obviamente, ninguna de las dos pasa por su mejor momento, ya que la vizcaína suministra celulosa a la segunda. A Papelera Amaroz las instituciones ya le echaron un capote importante el año pasado recalificando sus terrenos para que pudiera venderlos y lograr unas plusvalías.

Tengo la sensación de que el sector papelero no levanta cabeza desde la suspensión de pagos de La Papelera Española en 1992. Y no es sólo por la crisis. Se le ha inyectado dinero público sin parar, tratando de mantener a flote a unas empresas que padecen un problema estructural: el papel es un negocio en declive, ante la irrupción de Internet. La prensa cae y las papeleras también.

¿Es la solución seguir poniendo avales y subvencionando su actividad? Me temo que no, que es más inteligente invertir en nuevos sectores tecnológicos, cosa que por otra parte también está haciendo la Diputación. ¿Y por qué no reconvertimos el sector? Me temo que el problema no son los 200 empleados de Pastguren (y no 500, como dice la Diputación), sino los cientos que viven del “cultivo” de los bosques vascos. Y es una pena, porque igual así conseguíamos cambiar los pinos insignis por árboles más sostenibles.

Foto: Blog Pastguren Opina

Nota: Elkargi es una sociedad de garantía recíproca que opera en todo el Estado y que avala a las empresas con criterios de mercado. Además, el año pasado abrió una línea de avales que cuentan con la garantía del Gobierno Vasco y que, desde el 14 de enero, ha derivado en 569 operaciones por valor de 171,3 millones de euros. El 77,6% de las solicitudes han sido aprobadas. Es probable que Pastguren figure en el 33% que han recibido un no por respuesta. Habría que conocer mejor las razones de esta negativa para poder hacer una valoración de la decisión de la Diputación de Bizkaia.

(Actualización 27.05.09) Un usuario vinculado a la empresa comenta que Pastguren no utiliza pinos sino eucaliptos y que el problema de fondo es un mal gestor y un socio industrial equivocado. Menciona en concreto a Josu Beaskoetxea, ex consejero delegado de Pastguren, y a José Luis Cobos, socio mayoritario de Virtisú. En su momento, la Diputación aseguró haberse cubierto contra “pelotazos especulativos”, pero algo de esto podría haberse producido.

(Actualización 25.10.09) Pastguren ha presentado suspensión de pagos. Esto significa que no va a pagar a sus proveedores (probablemente tampoco a sus empleados). Obviamente, tampoco devolverá el dinero a la Diputación. ¡Cuidado que lo advertimos! Ya es hora de que la Diputación se plantee seriamente dejar al sector papelero a merced del mercado. Dar dinero para mantener unas empresas que no aportan tecnología de ningún tipo es totalmente absurdo.

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