La creación de sendos palacios de congresos en Bilbao y Donostia, el Euskalduna y el Kursaal, ha venido acompañada de un mayor esfuerzo para atraer eventos a estas ciudades. Otro tanto ha sucedido con la creación del Bilbao Exhibition Centre (BEC) en Barakaldo y de Ficoba en Irun. Al alimón de estas iniciativas, se ha consolidado toda una industria dedicada a los eventos.
Me cuesta entender los dobles discursos de la Diputación de Bizkaia. Hasta hace dos días nos han avasallado con una campaña de publicidad para promover la innovación y ahora, sin embargo, tan sólo nos hablan de proyectos físicos, ligados a la industria tradicional, como el BEC o la “fábrica de casas” de Alonsotegi.
Es no sólo uno de los negocios más antiguos sino también uno de los más prósperos. Y sin embargo, no se habla de él en ninguna publicación económica. En Tailandia se han llegado a cuantificar sus ingresos anuales en 450 millones, aproximadamente un 1% del PIB. ¿Y en Euskadi?
Las actuaciones de los anteriores gestores del BEC (Bilbao Exhibition Centre) son de escándalo público. A las multimillonarias pérdidas (19,11 millones de euros en 2004) ahora hay que sumar el “engorde” de las cifras de visitantes y hasta de expositores de la principal feria, la Bienal de la Máquina Herramienta (BIEMH).
