La unión de las cajas es un asunto fundamentalmente político. De ahí que las fusiones se circunscriban a las actuales comunidades autónomas y no miren más allá. Si todo fueran razonamientos económicos, lo más lógico sería unir todas las cajas del Estado, tal y como sucede por ejemplo en Francia. De ahí que en Alava haya un debate en estos momentos sobre si a Caja Vital le conviene fusionarse con BBK y Kutxa o con las cajas de Rioja y Navarra.
Parece que la fusión de las cajas vascas ha tomado impulso pero esta vez con una unión entre BBK y Kutxa, dejando la Caja Vital de lado debido a las reticencias en Álava, aunque se deja la puerta abierta para posterior incorporación. Dejando aparte las cuestiones económicas, de poder y demás, tengo la curiosidad de saber cómo se llamará la nueva caja. ¿BBKutxa? ¿Euskutxa? ¿Baskutxa? ¿Kutxa a secas? ¿Euskokutxa?
A principios de agosto Expansión hablaba por primera vez de la posibilidad de que la fusión de las cajas vascas se limitara a BBK y Kutxa. Carlos Etxeberri amplió la información en Noticias de Gipuzkoa diez días después. Sin embargo, un portavoz de BBK negó que se estuviera cerrando un acuerdo de este tipo, así que todo quedó en un rumor de verano del que ya se habló en 2005. Hasta hoy.
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Hoy Carlos Etxeberri se hace eco en Noticias de Gipuzkoa de un rumor que recogía Expansión la semana pasada: que la fusión de las cajas vascas puede limitarse a Kutxa y BBK. El diario económico citaba a “especulaciones de medios financieros y políticos”, mientras el rotativo guipuzcoano lo pone en boca de “fuentes de las dos cajas”.
En los resultados trimestrales presentados por las cajas de ahorro españolas BBK es la que más incrementa porcentualmente sus pérdidas por pérdida de deterioro de activos, que recoge las provisiones genéricas, específicas y voluntarias. Nada menos que un aumento del 660%, hasta 21,8 millones de euros. Sería interesante saber las causas concretas de tal incremento. Tan sólo sabemos que son por inversiones crediticias.
De los tres presidentes de las cajas de ahorro públicas en Euskadi, Gregorio Rojo, presidente de Caja Vital, es el único que tiene préstamos en la entidad que preside. Y nada menos que cinco operaciones en vigor por valor total de 909.000 euros, según reconoce la entidad en su último Informe Anual de Gobierno Corporativo (páginas 30 y 31), varios de ellos con garantía personal, no hipotecaria. ¿Cuál es su sueldo para poder tener acceso a ese nivel de confianza por parte de la caja?
Caja Vital ha reconocido que ha elevado los límites de riesgo máximo en los préstamos que concede a un mismo grupo económico de 100 a 120 millones de euros, lo que equivale el 14,8% de sus recursos propios, un 5% por encima de hace un año. La maniobra tiene relevancia ya se produce en un entorno de restricción al crédito. ¿Quién es ese grupo económico tan preferencial para Caja Vital?
El principal problema de muchas entidades ante el cambio de ciclo económico es su alta exposición al mercado inmobiliario, tanto a promotores que ahora andan con el agua al cuello para refinanciar su deudas a corto plazo como con los particulares, que pueden verse abocados a dejar de pagar hipotecas hinchadas por la subida de tipos. Todo ello puede suponer un aumento de la morosidad y las provisiones. Veamos la situación de las entidades financieras vascas.
El respaldo a los opositores a la fusión de las cajas vascas de una parte importante (el 35% directamente) de los compromisarios que representaban a los clientes de la Caja Vital obliga a reflexionar seriamente sobre el proceso de integración. Seguir por el camino emprendido hasta ahora, como si nada hubiese cambiado, no es la mejor idea. Está claro que hay muchos clientes de la Vital que quieren seguir trabajando con su caja y no con otra unificada.
