ETA ha asesinado a Ignacio Uria Mendizabal, directivo de la empresa de contrucción Altuna y Uria, contratista de las obras de la Y vasca. El empresario, de 70 años, estaba junto al restaurante en el que jugaba su partida de cartas diaria. Dos pistoleros se le acercaron y le disparaon en la cabeza. ETA hace su macabra “aportación” al país que dice defender asesinando y extorsionando.
El domingo pasado estaba de viaje y compré El País edición Madrid, porque su dominical de negocios es muy bueno. Su página 19 estaba dedicada íntegramente a Euskadi: dos noticias de Batasuna y ETA y un anuncio lateral de la Deusto Business School. El contraste era muy llamativo.
Ya se conoce la identidad del otro empresario investigado ayer por orden del juez Garzón por supuestos pagos del impuesto revolucionario. Se trata de Jesús Guibert, perteneciente a la familia Ucín y ex gerente de la acería familiar Marcial Ucín, finalmente vendida a Arcelor. Precisamente cuando dirigía esa empresa, Guibert fue secuestrado por los Comandos Autónomos Anticapistalistas.
La Guardia Civil ha detenido hoy en Bilbao a José Antonio Jainaga, consejero delegado de Sidenor, por un supuesto pago de 90.000 euros a ETA en concepto de impuesto revolucionario. En los últimos días se han producido otros arrestos de este tipo: dos empresarias en Deba, de la firma Conservas A. Bruño, y uno en Oiartzun.
No hace ni tres días, el Círculo de Empresarios Vascos, probablemente el principal lobby que existe en Euskadi, se reunía con Patxi López (PSE) en el Real Club Marítimo del Abra (vídeo del encuentro). Hoy, ETA ha colocado una bomba junto a este recinto, donde esta entidad siempre realiza sus encuentros.
Atención a lo que cuenta Thomas Krens, director de los museos Guggenheim, hoy en El País: “Cuando llegué a Bilbao la situación allí era realmente peligrosa. Recibí amenazas de terroristas vascos, decían que más me valdría mantenerme alejado. Tenía guardaespaldas, coche blindado”. Y después compara la situación con Oriente Medio.
Quizás sea lamentable tener que hacer esto, pero para derrotar al terrorismo hay que tratar de interpretar su lenguaje, que es el de la sangre. ETA sabe que sus atentados tienen repercusión, mucha más que sus comunicados. Tener la capacidad de matar es un arma política muy poderosa, así que analicemos lo que la banda asesina buscaba ayer.
ETA ha vuelto a matar. Ha ejecutado a sangre fría a un trabajador delante de su mujer e hija. A escasas horas del cierre de la campaña electoral ETA ha querido dejar su huella, pero desgraciadamente ha sido con sangre. Isaías Carrasco ya nunca podrá hacer nada. ETA le ha quitado todo lo que tenía y era y todo lo que podría llegar a ser o tener. Si bien los terroristas han querido buscar el máximo impacto cara a la cita con las urnas que desean boicotear, hagamos que el tiro les salga por la culata y animemos a todo el mundo a ir a las urnas, voten a cualquier partido, en blanco o nulo. Pero el domingo todos a las urnas sin miedo.
Hoy has echado la última pala sobre la tumba que laboriosamente venías cavando en los últimos años. Espero y deseo que la lápida que entre todos vamos a poner por encima sea lo suficientemente fuerte como para que nadie pueda desenterrar al muerto nunca más. Agur, ETA.
He leído con detenimiento la entrevista “a ETA” que publica hoy Gara. Y mi conclusión es clara: la banda sigue pensando (o queriendo pensar) que Euskadi es una especie de república bananera con un pueblo oprimido y explotado por un puñado de caciques. Olvida que, pese al terrorismo, tanto la CAV como Navarra han seguido creciendo económica y socialmente y ahora se codean con otras regiones de Europa.
