Grupo Urvasco, propietario de Vízcaína de Edificaciones (promotor de, entre otras, las torres Isozaki de Bilbao) y hoteles Silken (Dómine, Indautxu, Ciudad de Vitoria), entre otros, busca refinanciar su deuda antes de tener que tomar medidas más drásticas. Otra víctima más del crecimiento desaforado sin prever el cambio de ciclo: mucha deuda, pocas ventas y depreciación de los activos.
En Euskadi hay a día de hoy dos grandes cadenas hoteleras. Una es Silken, asentada fiscalmente en Vitoria-Gasteiz, lugar de origen de sus propietarios, la familia Iraculis. La otra es High Tech, que aunque tiene su sede social en Madrid, está dirigida por un santurzano, Antonio Fernández Casado, y ofrece la hora de Barakaldo en todos sus establecimientos. También se podría incluir en este ranking, por su origen navarro, a los grupos NH, AC y Zenit, todos ellos vinculados a un apellido: Catalán.
Sorprendido me he quedado. En medio de noticias negativas, hoy El Correo dice que Hoteles Silken tiene previsto trasladar su sede de Barcelona a Vitoria. Es verdad que era raro que Urvasco, el grupo de los hermanos alaveses Iraculis, tuviera esta empresa centralizada en la capital condal, pero más extraño es aún trasladar unas oficinas una vez creadas. Positivo, en cualquier caso.
El Correo de hoy tiene un par de páginas con un publirreportaje de Promotora Vizcaína, una constructora responsable que está detrás de la Torre Iberdrola y diversas promociones de pisos de lujo y chalés en Leioa, Barakaldo o Bilbao. ¿Por qué se anuncian, si sus casas hasta ahora se vendían solas?
