La mera posibilidad de que EDF y ACS compren Iberdrola para luego trocearla ha generado una oleada de rechazos tanto en el mundo económico como en el político. La conclusión general es que no se puede especular financieramente con una empresa centenaria que ha basado su crecimiento en la generación de valor y que ha sido un motor industrial. Lo que pocos saben es que uno de los principales ingenieros de esta operación es de Bilbao.
Ahora que las acciones de Iberdrola tienen una tremenda importancia se empiezan a conocer algunos datos realmente interesantes: como que el capital vasco alcanza al 20% de la compañía. Ahí entran BBK con su 7,75%, Juan Luis Arregui (1,8%), Sodena (Gobierno navarro, 0,72%), Caja Vital (0,11%) y muchos otros ciudadanos desconocidos que acumulan un patrimonio superior a los 10.000 millones de euros, lo que equivale a los presupuestos del Gobierno Vasco para todo el 2008.
Hoy en El Correo destacan que Iberdrola se está acercando al BBVA en capitalización bursátil, cuando hace siete años su valor era cuatro veces menor. Esto parece demostrar que el banco lo ha hecho mucho peor que la eléctrica o que el sector financiero se está desinflando desde la burbuja del 2000. Es también curioso cómo les gusta dar collejas a Francisco González en El Correo; seguramente por que Emilio Ybarra, el ex presidente del BBVA al que González descabalgó, es uno de los principales accionistas de Vocento.
La tercera parte de la estrategia de defensa de Iberdrola es el campo político, tras el de los grandes y pequeños accionistas. Por el momento la postura del gobierno español del PSOE es ambigua. El PP se apunta a defender la españolidad de Iberdrola y los gobiernos regionales (vasco, valenciano, castellano-leonés) también, lo que influye en sus respectivas cajas de ahorro. Como el factor político va a pesar mucho, lo más factible es que no haya ningún movimiento definitivo hasta después de las elecciones del 9 de marzo. Repasemos también las diferentes tácticas de asalto a Iberdrola.
Seguimos analizando la estrategia de Iberdrola frente al asalto de EDF y ACS. Otro aspecto de la defensa de Galán al frente de Iberdrola, aparte de las variadas razones para estar en contra de la operación, es ganarse al pequeño accionista para que no acuda a la probable OPA. Para ello, aparte de hablarle de la excelencia de la gestión y de que ganará más a medio plazo en una Iberdrola unida, hay que apelar al dividendo, ofreciendo una superior remuneración al accionista. Es una táctica que también empleó Endesa y es habitual en estas lides: no sólo prometerle al accionista crecimiento futuro, sino también buena remuneración desde ya mismo.
Eso es lo que se desprende de los datos de las inversiones bursátiles de la Iglesia española. Resulta que dos de las tres empresas en Bolsa con mayor inversión episcopal son vascas: CIE Automotive e Iberdrola, a lo que añadir que su mayor desinversión fue BBVA. Y además, los asesores financieros de la Iglesia atinaron e hicieron caja en Bolsa antes del crack para pasarse a renta fija… no es un milagro, pero no está mal.
Se avecina una batalla por el control de Iberdrola. El interés de EDF, que ha sido reconocido por el gobierno francés, así como que habló de ello con el gobierno español, activa las alarmas en la cuarta eléctrica mundial por capitalización, y la primera en energías renovables. Iberdrola está preparando su defensa: ha reunido al comité antiopas y encargado a Mongan Stanley la estrategia. Ésta cuenta con varias líneas de defensa que vamos a repasar en este blog mediante una serie de entradas. Empezaremos por los grandes accionistas.
La mera posibilidad de que Iberdrola sea vendida a EDF y ACS y después troceada es absurda. Es una clara operación especulativa y financiera, típica de una época en la que las decisiones se toman con el Excel en la mano, al margen de personas e incluso la historia.
Iberdrola sigue alejándose de Bilbao. Aunque su sede social está en Euskadi, su actividad se centra cada vez más en Madrid, como demuestra que será allí donde construya su campus corporativo de formación, concretamente en la localidad de San Agustín de Guadalix, a 33 kilómetros al norte de la capital. La inversión asciende a 50 millones de euros.
Javier Ormazabal, el fundador del grupo que lleva su apellido, es una de las personas que llegó a figurar en la lista de candidatos de los principales innovadores vascos. El hecho de que sea relativamente desconocido explica por qué no está. Pero su empresa es una de las que más nos permiten presumir de tejido empresarial y de innovación.
