El caso de Josu Jon Imaz no ha sido el primero de los saltos de políticos vascos al ámbito empresarial, ni será el último. Bien desde los puestos de lehendakari, diputado general, consejero o ministro muchos han dado el salto a prestigiosos puestos de la empresa privada. La duda permanente es si el cambio es por sus habilidades directivas o por su influencia en las administraciones públicas, algo especialmente relevantes en empresas con mucha contratación pública o dependientes de la regulación administrativa. Veamos el “Top 10″ de los saltos de lo público a lo empresarial:
En El País Pedro Gorospe hablaba esta semana de la pérdida de peso económico que está sufriendo Bilbao, especialmente ligada a la progresiva marcha del BBVA. En el artículo se recogen algunos casos de empresas que han desplazado su sede a otros lares, normalmente a Madrid.
Otra empresa que se va de Bilbao. Hablamos de Vedior, la ETT que antiguamente se llamaba Laborman y tenía su sede en la capital vizcaína tras haber sido constituida por IBV, esa corporación hoy medio muerta que durante tantos años operó como una especie de fondo de capital riesgo que ponía en marcha todo tipo de proyectos innovadores.
La Corporación IBV es producto de la época en la que BBVA e Iberdrola compartían fuertes vínculos, siendo el banco el mayor accionista de la eléctrica. Los procesos de diversificación de cada uno de las empresas fueron canalizados a través de un proyecto común, con el fin de crear un grupo industrial fuerte al 50% entre ambos. IBV ha participado en Agbar, Amper, ITP, Softec, Laborman, E-Informa, Azertia, Landata, Centrisa y Socintec entre otras. Ahora mismo su cartera se reduce a Gamesa, Vinzeo, empresas de electrónica y sociedades de inversión.
En menos de un año dos gigantes informáticos que tenían su sede en Bilbao han trasladado su sede social a Madrid. Me refiero a Azertia y Landata, absorbidos respectivamente por Indra y Amper tras salir del seno de IBV (Iberdrola+BBVA). Su efecto en el Impuesto de Sociedades era probablemente ridículo, ya que son compañías con beneficios muy reducidos. Sin embargo, marcan una tónica nada positiva.
Interesantísima noticia sobre la expansión de Fatronik en tierras americanas, donde el centro tecnológico guipuzcoano tiene previsto crear una unidad de I+D sobre robótica y salud junto a la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh. Es curioso que Bilbao esté hermanada con esta ciudad e incluso que esta institución invirtiera en su día en Socintec, una empresa controlada por IBV y ahora en manos de Indra.
Es lo que le pregunta Manu Alvarez hoy en El Correo a Alfonso Basagoiti, el que fuera consejero de Hacienda y desde hace años presidente de la corporación IBV (Iberdrola y BBVA). Basagoiti, que sin ser afiliado al PNV siempre ha circulado en la órbita de este partido, no hace ascos a su vuelta a la política. Más bien al revés.
La crisis que atraviesa Vía Postal, la compañía vasca que pretendía competir con Correos, se ha saldado hasta ahora con el despido de un tercio de la plantilla, lo que en Bizkaia ha supuesto la pérdida de 11 puestos de trabajo. Fuentes de la compañía de transporte participada por IBV (BBVA e Iberdrola) y Azkar han indicado a @Euskadi que la falta de ingresos ha generado una difícil situación financiera.
La consultora Kristina Internet, con sede en Madrid y oficina en Bilbao, está en peligro. La decisión de su promotor, Iberdrola, de desinvertir en todos aquellos proyectos “no rentables” y la falta de recursos de su otro accionista, la norteamericana Proxicom, hacen que tenga los días contados.
Vía Postal, una empresa con sede en Bilbao controlada por IBV, Azkar y Operlogic, aspira a arrancar una importante cuota de mercado en el envío de cartas y pequeños paquetes de comercio electrónico. Su principal baza es el pánico que existe en España a remitir productos por correo, por las deficiencias que padece este servicio público.
