Aunque Euskadi no ha conseguido colocar a ninguna constructora entre las grandes del Estado (ACS, Ferrovial, Acciona, FCC y Sacyr Vallehermoso), todas estas empresas tienen un sello vasco de mayor o menor tamaño. La principal es Acciona, que se hizo madrileña tras la fusión de Entrecanales y Cubiertas, pero que había sido creada por el ingeniero bilbaíno José Entrecanales, hijo del doctor que da nombre a una calle de la capital vizcaína.
Zardoya Otis (la empresa no tiene web corporativa pero sí hay una de la sección sindical de CC.OO.) es hoy, con diferencia, el principal fabricante de ascensores y escaleras mecánicas de España y Portugal. Pero su sede hace mucho que está en Madrid, pese a que la empresa naciera como Zardoya, SA, en Herrera, en Donostia, en 1919. La compañía fue creciendo, especialmente con el boom inmobiliario de los años cincuenta y sesenta, y en 1972 surgió la oportunidad de fusionarla con la multinacional Schneider Otis.
La mera posibilidad de que EDF y ACS compren Iberdrola para luego trocearla ha generado una oleada de rechazos tanto en el mundo económico como en el político. La conclusión general es que no se puede especular financieramente con una empresa centenaria que ha basado su crecimiento en la generación de valor y que ha sido un motor industrial. Lo que pocos saben es que uno de los principales ingenieros de esta operación es de Bilbao.
Virtisú es una empresa catalana que ha conseguido convencer a la Diputación de Bizkaia para que le compre una fábrica de papel en Zalla, a cambio de no trasladarla a Cataluña. Es decir, que Virtisú ingresará por terrenos e instalaciones a condición de que siga vendiendo el producto. En su momento, además, recibió ayudas públicas por instalarse en Bizkaia.
