Hay que leer con atención la entrevista que Manu Alvarez le hace a Jorge Sendagorta, presidente de Sener, en El Correo. El ejecutivo habla básicamente de energía, tanto solar como nuclear. En la solar parece confiar muy poco, pese a la inversión que ha realizado a través de Torresol, y de la nuclear habla maravillas.
Poco a poco el debate sobre la energía nuclear está penetrando en nuestro entorno y, con él, el recuerdo de la central de Lemóniz, paralizada en 1982 y desmantelada posteriormente. ¿Fue un error? Está claro que cada uno tiene una opinión al respecto y que este tema se desnaturalizó con la intervención de ETA, que asesinó a seis personas relacionadas con el proyecto.
Aunque Euskadi no ha conseguido colocar a ninguna constructora entre las grandes del Estado (ACS, Ferrovial, Acciona, FCC y Sacyr Vallehermoso), todas estas empresas tienen un sello vasco de mayor o menor tamaño. La principal es Acciona, que se hizo madrileña tras la fusión de Entrecanales y Cubiertas, pero que había sido creada por el ingeniero bilbaíno José Entrecanales, hijo del doctor que da nombre a una calle de la capital vizcaína.
El Gobierno Vasco está preocupado por el tren de alta velocidad. Cree que la oposición de la izquierda abertzale, de EB y de algunos ayuntamientos puede paralizar el proyecto, convirtiéndolo en una repetición de la historia de la autovía de Leizaran o, mucho peor, de la de la Central Nuclear de Lemoniz. Más folclórico es el rechazo de ELA. Una iniciativa de este tipo requiere mucho consenso y participación. El proyecto debe ser 2.0 de verdad.
