La polémica está servida. El apoyo personal que el lehendakari ha otorgado a la firma aragonesa Quirón, que ha trasladado su sede fiscal a Gipuzkoa y está abriendo hospitales en Euskadi, no ha sentado bien en los partidos de izquierdas. Pero este fenómeno de privatización de la sanidad no es nuevo. Ya hay varias empresas operando en Euskadi en este sector.
El incremento del número de personas mayores está abriendo los ojos a un nuevo negocio: el de las residencias y geriátricos. Con tarifas que rondan los 60 euros al día, se trata de una actividad muy similar a la de la hostelería. Empresas como Sanitas, Igurco (Igualatorio, Urazca y Cosimet), Eulen, Caser, Amma (Caja de Navarra), Mapfre Quavitae (Mapfre y Caja Madrid) o Gurena se están introduciendo con fuerza en este mercado.
