Es obvio que el día que no haya terrorismo (que llegará) habrá unos cuantos negocios que lo pasarán mal en Euskadi. Uno de ellos es el del periodismo y el otro es el de la seguridad privada. Viene esto a colación de un reportaje de El Confidencial sobre “el pastel” de la protección a los amenazados por ETA.
Mientras los hoteles de Bilbao se llenan estos días de periodistas a la caza del vasco que esté dispuesto a hablar de política (rara avis), Prosegur es hoy el valor que más desciende en la Bolsa española. Son los efectos de la tregua de ETA.
