Pocos días después del corte de mangas de Ryanair a las autoridades alavesas, y como si la lección no fuera suficiente, los responsables de la sociedad de promoción del aeropuerto, VIA, empiezan a hablar con un otra empresa low-cost, Transavia. ¿Es que no se dan cuenta de que vuelven a caer en la misma trampa?
Que nadie diga que no se veía venir que Ryanair iba a durar poco en Foronda. Subvencionar a una multinacional para que flete vuelos desde un determinado aeropuerto es un error garrafal. La promoción turística debe recurrir a otro tipo de reclamos, mucho más ligados a lo que se conoce como marketing viral que al gasto masivo de dinero.
Hace poco estuve organizando un congreso internacional en Bilbao y muchos participantes extranjeros no pudieron venir por el tiempo que les suponía el vuelo. Básicamente, porque para llegar a Loiu desde Europa casi siempre es preciso hacer transbordo en Madrid o Barcelona. Lo que normalmente supondría 2 ó 3 horas, se convierte en días.
Nunca he entendido por qué en Hondarribia-Biarritz hay dos aeropuertos en apenas 25 kilómetros. Cada uno depende de una institución (la Cámara de Comercio de Baiona y las administraciones locales el de Biarritz-Anglet-Baiona y Aena el guipuzcoano) y los intentos, lógicos desde un punto de vista comercial, de crear una única infraestructura siempre se han enfrentado a la realidad administrativa.
Los visitantes extranjeros se han incrementado un 27% en Alava y un 15% en Bizkaia durante el mes de mayo de este año en relación al mismo mes del año pasado, según Eustat. Esta positiva evolución está directamente relacionada con los vuelos baratos de Ryanair al aeropuerto de Foronda y con la tregua de ETA.
Como es sabido, la Diputación de Alava subvenciona con más de un millón de euros a la compañía Ryanair para que gestione un vuelo diario entre Londres-Stansted y Vitoria-Gasteiz. Algo parecido hacen las instituciones cántabras con el aeropuerto de Santander. Pero no se ha abierto un debate público sobre estas ayudas.
