Nobel, Chalbaud y los explosivos
Las industrias de armas y explosivos figuraron entre las más importantes de Euskadi durante la mayor parte del siglo XX. El mismísimo Albert Nobel fue uno de los accionistas de la Sociedad Anónima Española de la Pólvora Dinamita (SED), escriturada en Bilbao en 1872.
Esta fábrica de dinamitas fue impulsada por el ingeniero francés Paul François Barbe, que contó con la exclusiva de la patente de Nobel y con el apoyo local de Pedro Antonio Errazquin. Este comerciante bilbaíno fue uno de los fundadores del Banco de Bilbao y responsable de que la entidad financiera abriera rápidamente una sucursal en París, una ciudad con la que mantenía fuertes vínculos.
De hecho, SED tenía sede social en la capital vizcaína pero sus juntas de accionistas se celebraban en París. ¿Por qué se había elegido Bizkaia para fabricar explosivos? Además de por la presencia de los Errazquin, por la existencia de minas, que eran el principal cliente de esta sustancia, por la proximidad con Francia y por el puerto. La planta se instaló en Zuazo (Galdakao) por la proximidad del tren y a cierta distancia de núcleos habitados. De por entonces viene el nombre de “la Dinamita” con el que aún hoy se conoce a esta enorme factoría.
Poco después, en 1888, nacía también en Bilbao la Sociedad Anónima Vasco Asturiana (Santa Bárbara), en la que participaban los principales industriales mineros vizcaínos: Víctor Chavarri, Pedro Gandarias o Tomás Allende. Se instaló en Arrigorriaga y su labor fundamental fue proveer de dinamita a las minas de la margen izquierda y de Asturias. También surgió por entonces una planta de explosivos en Burceña.
La irrupción de la competencia preocupaba a Pedro Errazquin, que siguiendo el modelo de trusts diseñado por Nobel, planteó la posibilidad de unir a todos los fabricantes y concertar precios. Es así como en 1896 nace en Bilbao la Unión Española de Explosivos, que agrupaba a todas las empresas del Estado y tuvo la habilidad de conseguir que el Gobierno central le otorgara un monopolio total. Y eso que el 63% del capital era extranjero.
A Errazquin le sustituiría pronto al frente de la empresa su yerno Pedro Chalbaud, nieto de un marsellés que se casó con una guipuzcoana. Chalbaud fue un gran empresario y también entró en política. Entre otros puestos, fue presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao y de la Algodonera San Antonio (actual Tavex). Además, participó en la fundación de la Gaceta del Norte y llegó a ser senador por el PNV, lo que con el tiempo le obligaría a exiliarse en Francia. Su hermano Manuel, también vinculado a la empresa y autor del Estatuto vasco de 1931, huyó a Venezuela.
Unión Española de Explosivos ganó mucho dinero en los primeros años del siglo XX. Además, fueron entrando en su capital la familia Ybarra, emparentada con los Chalbaud, y Horacio Echevarrieta, otro emprendedor nato que militó en la política. También se mejoró tecnológicamente para suministrar al Ejército. En 1928 se empezó a fabricar trilita con componentes químicos elaborados en Altos Hornos de Vizcaya derivados de la destilación del carbón.
Tras la Guerra Civil cambia completamente el capital de la empresa, que se nacionaliza y empieza a producir en masa tanto para los contendientes de la II Guerra Mundial como para la posterior reconstrucción. Alfred Nobel deja de ser consejero precisamente en 1936, al igual que el ya huido Pedro Chalbaud. Sus descendientes han seguido, por cierto, en la brecha industrial vasca y han emparentado con ilustres familias de Neguri, como los Lezama-Leguizamon, Barandiaran, Arteche, Olaso y Vallejo. Uno de ellos, Javier Chalbaud, es conocido también por haber compartido despacho profesional y político con Xabier Arzalluz.
Unión Española de Explosivos, por su parte, empezó a perder mercado en los setenta hasta terminar en manos del grupo Ercros, al igual que Esperanza y Compañía, Explosivos Alaveses y Río Tinto. La compañía ha sido reestructurada y hoy se llama Maxam y está en manos del fondo de capital-riesgo Ibersuizas. Se dedica fundamentalmente a los explosivos civiles (los que se emplearon en los atentados del 11M habían sido fabricados en su planta asturiana) y a la elaboración de pólvora y cartuchos de caza, un campo en el que es líder en Europa.
Temas: horacio echevarrieta, ibersuizas, maxam, pedro chalbaud, pedro errazquin, pedro gandarias, unión española de explosivos, victor chavarri
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