Veolia se ha adjudicado el servicio de Bilbobus, tras más de 100 años de gestión continuada de los autobuses (desde 1963), tranvías (desde 1876) y trolebuses (1940) de la capital vizcaína por parte de Transportes Colectivos (TC, SA). La multinacional francesa empezará a operar el 1 de agosto y su contrato durará ocho años.

Al parecer, la oferta de Veolia se ha impuesto por su menor precio (un total de 224 millones de euros). La de Transportes Colectivos era más cara aunque técnicamente era ligeramente superior. Este ha sido el primer concurso público de este tipo convocado en Bilbao, ya que a Transportes Colectivos se le había venido prorrogando su contrato desde 1988. Ahora el Ayuntamiento se ahorrará un dinero.

No queda muy claro qué ocurrirá con Transportes Colectivos a partir de ahora. Es cierto que la empresa ha conseguido diversificar ligeramente su negocio, adquiriendo pequeñas compañías y obteniendo la concesión de 37 líneas de Bizkaibus. Pero el Bilbobus era su principal contrato.

De hecho, la batalla ha debido ser cruel, incluso con ciertas dosis de guerra sucia. Así, a una semana de la adjudicación, Expansión y El Correo publicaron sendos artículos en los que mencionaban la posibilidad de que la oferta de Veolia estuviera “por debajo del precio de coste”. “Algunas empresas optan por arriesgar en Bilbao para obtener concesiones en otras ciudades que les generen mayores ingresos”, aseguraba El Correo citando a “fuentes del concurso”.

Pero esto no tiene mucho sentido, ya que Veolia ya gestiona este servicio en ciudades mucho más grandes, como Las Vegas, Boston, Estocolmo, Melbourne o Burdeos y es la primera compañía de transporte urbano de Europa. La empresa nació en Lyon en 1853 como Compagnie Générale des Eaux. En 1998 pasó a llamarse Vivendi Environment y en 2003 se convirtió definitivamente en Veolia. Tiene divisiones de aguas, medio ambiente (lo que antiguamente se llamaba recogida de basuras), energía y transporte.

En España es conocida por haber sido uno de los principales accionistas de la constructora FCC. Además, opera los servicios de autobús y tranvía de Jerez, Barcelona, Pamplona y Parla. Su división de aguas, Veolia Water, ya tenía presencia en Bilbao. Vistas las cosas con perspectiva, los artículos de El Correo y Expansión bien pudieron ser una pataleta de última hora de TC, SA para evitar perder el contrato. De hecho, ayer mismo buscó una nueva alegación: varios ejecutivos de una empresa de la que Veolia era socia están implicados en el caso Malaya. Veolia y FCC vendieron esta compañía el año pasado.

Transportes Colectivos está controlada por la familia Aguinaga-Llantada, en la que se encuentran algunas de las principales fortunas de Bilbao, con intereses en FCC, Ibersuizas, gasolineras o los concesionarios de Mercedes en Bizkaia. La multinacional National Express tiene un 25% del capital a través de su filial asturiana Alsa. El presidente de la compañía es Iñaki Goiri, ex director de la Hacienda de Bizkaia.

En el concurso bilbaíno también participaron la firma catalana Sarbus y la unión de Pesa, Gertek y CAF. Esta última agrupación era absolutamente novedosa, ya que Pesa se dedica fundamentalmente al transporte interurbano, Gertek gestiona servicios de OTA y CAF es fabricante de trenes. Ha sido la peor calificada de todas las ofertas.

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